jueves, 14 de diciembre de 2017

Con rotundo éxito finalizaron los festejos por el Día Nacional del Tango en Bahía Blanca

Bahía Blanca protagonizó los festejos más extensos del país por el 40 aniversario de la instauración del 11 de diciembre como Día Nacional del Tango. Cada nuevo almanaque que trae esta fecha desde 2010 es evocado por el Ciclo Bahía Blanca NO Olvida, pero esta vez los espectáculos se prolongaron por cinco jornadas en que valores locales, regionales y nacionales dijeron “presente”.


V. Volpe y N. Roca
El miércoles 06, el pianista puntaltense Víctor Volpe y la cantante whitense Nora Roca realizaron una apertura oficial a sala llena en el Café Histórico de Av. Colón e Italia. Como cada noche en que estos dos talentosos artistas se presentaron juntos en la tradicional esquina, el local quedó chico y los aplausos resonaron al finalizar cada interpretación. Para la ocasión, se ofrecieron piezas clásicas y contemporáneas, destacándose un bloque especial dedicado al zorzal criollo, Carlos Gardel, y otro a la pluma femenina que más se ha destacado en la historia del tango: Eladia Blázquez.
El jueves por la tarde se realizó una charla y exposición en el histórico Café Bar Miravalles. Olga Gil, Francisco Cabeza (miembros del Círculo Gardeliano Bahiense) y Carlos Benítez (Presidente de la entidad) contaron diferentes anécdotas relacionadas con El Morocho mientras sonaba su voz en distintos formatos de reproducción: primero el cilindro en fonógrafo, luego el disco de pasta en vitrola y, finalmente, un vinilo en tocadiscos digital modelo 2017 que posteriormente reprodujo una obra de Gardel vía Bluetooth desde un teléfono móvil, confirmando aquella afirmación que asegura que “cada día canta mejor”. En el evento se hizo entrega de una mención especial que el jurado del Certamen Roberto Achával para cantantes de Tango (realizado el 24 de noviembre) había decidido otorgar fuera de los galardones estipulados y un reconocimiento a la trayectoria del Centro de Estudios y Difusión de la Cultura Popular Argentina al locutor Néstor Schapiro cuya voz acompañó las noches bahienses durante largos años, así como los pálpitos y resultados de la suerte. Como yapa, la pequeña sobrina nieta de Benítez de cuatro años cantó a capella “Mi Buenos Aires querido” ¡y contó cómo había sucedido el trágico accidente de Medellín! (sorprendiendo a todos los presentes).
Gaby
El viernes en el Café Histórico se ofreció el espectáculo “Glicinas, emparrados y malvones”: 90 minutos de exquisitas páginas nacionales que incluyeron obras de la época dorada del tango, algunas de folklore nacional, valses y canciones criollas; todas interpretadas con la profesionalidad que tanto Gaby como Olvaldo Rojas y Quique Lorenzi demuestran cada vez que suben al escenario. La delicadeza, la pausa justa, el frase impecable y el repertorio romántico de Rojas contrastó con la sensualidad y la energía de la morocha bahiense, amalgamados por las seis cuerdas pulsadas por un gran ejecutante del repertorio nacional como lo es el Sr. Lorenzi. Un espectáculo para embriagarse de piezas olvidadas y deleitarse con el buen decir del tango: con la voz, el gesto y el corazón.
El sábado, la cita nocturna volvió a concretarse en el Café Histórico, esta vez con un espectáculo que prometía mucho y ofreció aún más. Los cantantes Carla Catá, Juan Carlos Deambrosi (Bahía Blanca) y Gianlucca Pezzutti (Mayor Buratovich) abrieron la velada con repertorio clásico que incluyó milongas, valses y tangos. La segunda parte del show fue anemizada por el periodista e historiador de tango Carlos Gorrindo quien llegó desde Buenos Aires para presentar a un joven cantante nacional que ha dejado de ser promesa para convertirse en un excelente intérprete de las cosas nuestras.
Al mejor estilo de Alfredo Zitarrosa (traje, cabello prolijamente peinado y abrazando la guitarra), Jorge Tortosa pintó con su voz paisajes camperos y urbanos de otros tiempos que invitaron al recuerdo, la emoción y alguna lágrima. Canciones como “El artista”, “Mate amargo”, “Mi vieja viola”, “Qué me van a hablar de amor”, “Y qué si ya te vas” y “El amigo que hoy necesito” son algunos de los títulos que el joven bonaerense regaló a la concurrencia que estalló en aplausos pidiendo bis. Generosamente, Tortosa invitó al escenario a Gianlucca primero y a Osvaldo Rojas después –que se encontraba en la sala- y los acompañó en sendos tangos: “De puro curda” y “La última curda”.
J. Tortosa
Para cerrar de la mejor manera esta seguidilla de evocaciones al maravilloso género de la música ciudadana, el lunes 11 a las 18 hs la cita fue en el Centro Cultural de la Cooperativa Obrera. Allí tras la presentación de Gaby y unas emotivas palabras del Director del Ciclo Bahía Blanca NO Olvida, José Valle, Galo Valle (11 años) y Brisa Rulli (13 años) interpretaron tangos (“Silencio” y “Niebla del Riachuelo”, vals (“Gota de Lluvia”) y milonga (“Azúcar, pimienta y sal”) demostrando que el tango no es cosa de viejos y seguirá vivo entre los argentinos, cada vez con mayor presencia.
Luego el Presidente del CEDICUPO, José Valle, entregó distinciones a la trayectoria a los guitarristas Quique Lorenzi y Jorge Vignales que han enriquecido el tango local con sus instrumentos y su particular personalidad al ejecutarla desde diferentes agrupaciones musicales, de manera solista o acompañando cantantes.
Seguidamente, se disfrutó en pantalla grande, de un compilado de videos de Cantores Inolvidables entre los que figuraron: Julio Sosa, Argentino Ledesma, Alberto Podestá, Alberto Marino, Alberto Morpan, Floreal Ruiz, Jorge Vidal, Alberto Castillo, Tito Reyes, Hugo del Carril, Héctor Mauré, Oscar Ferrari, Raúl berón, Jorge Valdez, Jorge Falcón y, por supuesto, Carlos Gardel.

Para despedir el Día del Tango y el Ciclo Bahía Blanca No Olvida 2017, todos los presentes fueron convidados con un servicio de lunch y brindis gentileza de la Cooperativa Obrera.

martes, 28 de noviembre de 2017

Festejos por el Día Nacional del Tango en Bahía Blanca

N. Roca y Gaby
Los festejos en conmemoración del Día Nacional del Tango dentro del Ciclo Bahía Blanca No Olvida tendrán la particularidad de celebrar este año el 40° Aniversario de la aprobación del Decreto Municipal Nº 5830 (29 de noviembre de 1977) y el del Decreto Nacional Nº 3781 (19 de diciembre del mismo año) que convirtió el 11 de diciembre en “Día Nacional del Tango”. Producto de la iniciativa de Ben Molar con el apoyo de varias entidades: la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (SADAIC), la Sociedad General de Autores de la Argentina (ARGENTORES), la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), la Casa del Teatro, el Sindicato Argentino de Músicos (SADEM), la Unión Argentina de Artistas de Variedades (UADAV ), la Academia Porteña del Lunfardo, Radio Rivadavia, la Fundación Banco Mercantil, La Gardeliana, la Asociación Argentina de Actores y la Asociación Amigos de la Calle Corrientes.
A continuación detallamos la programación para el mes de diciembre 2017:
• Miércoles 6, 21.30 hs en el Café Histórico (Av. Colón 602): espectáculo “Bien Nosotros” con Nora Roca y Víctor Volpe.
• Jueves 7, 19.30 hs en el Café Bar Miravalles (Av. Cerri 777): charla, grabaciones originales de Carlos Gardel en diferentes tecnologías (desde el cilindro a la tarjeta de memoria) y exposición de objetos gardelianos por Carlos Benítez, Francisco Cabeza y Olga Gil, miembros del Círculo Gardeliano de Bahía Blanca. En el evento, el Centro de Estudios y Difusión de la Cultura Popular Argentina entregará una distinción a la trayectoria al periodista Néstor Schapiro.
• Viernes 8, 21,30 hs en el Café Histórico (Av. Colón 602): show “Glicinas, emparrados y malvones...” con Gaby "La voz sensual del tango", Osvaldo Rojas y el guitarrista Quique Lorenzi.
• Sábado 9, 21.30 hs en el Café Histórico (Av. Colón 602): show "De música, canto y palabras" con el cantor nacional Jorge Tortosa y el reconocido periodista, historiador y locutor Carlos Gorrindo, junto a los cantantes Carla Cata, Gianlucca Pezzutti y Juan Carlos Deambrosi.
• Lunes 11, 18 hs en el Centro Cultural de la Cooperativa Obrera (Zelarrayán 560): documental sobre grandes cantores y cancionistas del género, palabras del Director del Instituto Cultural Ricardo Margo y del Director del Ciclo Bahía Blanca No Olvida, José Valle.
Cantarán en vivo los pequeños Brisa Rulli y Galo Valle.
Entrega de distinciones del CEDICUPO a los guitarristas Jorge Vignales y Quique Lorenzi.
Brindis de fin de año

jueves, 23 de noviembre de 2017

Francisco Canaro

Nació en Uruguay en 1888 y fue reconocido con el nombre de Pirincho. De niño, se radicó en Argentina.En 1906 comenzó a tocar el violín en un trío que hacía Tango. Debutó en el Café Royal de la Boca en 1908. Sin formación académica, era un talentoso autodidacta. En 1910 tuvo la oportunidad de en la orquesta de Vicente Greco. Tocaron en bares y salones de baile durante 6 años hasta 1916. en ese entonces, Canaro fundó su propia agrupación, con gran éxito local.
En 1922 grabó su primer disco. En 1925 comenzó una gira por el mundo, visitando países como España, Francia (en Dancing Florida) y Estados Unidos.
En 1932 regresó a Buenos Aires, comenzó su etapa de director y compositor. Comenzó a escribir partituras para comedias musicales. Posteriormente, se estrenó “La muchachada del centro” en el teatro El Nacional. Años después, el vínculo con el teatro vio los estrenos de “La historia del tango” en 1941, “Sentimiento gaucho” en 1942 y “Dos corazones” en 1944. La seguidilla de éxitos continuó con “El tango en París” y otras obras posteriores.
Sus tangos más destacados son Se dice de mí, Madreselva, Sentimiento gaucho y Envidia. Actuó en diversos países de Sudamérica, como Brasil, Uruguay y Chile.
En la década de 1960 realizó una gira por Japón. En su trayectoria, se registra que grabó 7.000 discos de tangueros. Francisco Canaro falleció en 1964 en la ciudad de Buenos Aires.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Homenaje a Alberto Castillo y Fidel Pintos en Bahía Blanca

El Jueves 23 de noviembre a las 17 hs en el Centro Cultural de la Cooperativa Obrera (Zelarrayán 560)de Bahía Blanca se proyectará la última película del ciclo "Historia y Tango en el Cine" 2017. 
Será en Homenaje a Alberto Castillo y Fidel Pintos quienes serán evocados por el escritor y productor cultural José Valle ,quien presentará el largometraje.
“Alma de bohemio”(88 minutos) es una comedia dirigida por Julio Saraceni sobre un guion de Rodolfo Sciammarella y Carlos A. Petit, estrenada el 24 de agosto de 1949. La protagonizan Alberto Castillo, Fidel Pintos, Lilian Valmar y Lalo Malcolm.
Decir que Alberto Castillo tenía un "estilo particularísimo de cantar", o, como esbozó Julián Centeya, "no se parece a ninguna voz" es decir nada.Ningún cantor (ningún intérprete de la música popular) deja de tener su "particular estilo". Eso se dice cuando no se tiene nada que decir. Porque es evidente que cada cual tiene ineludiblemente una voz distinta, un distinto registro, un timbre personal, un modo de frasear o matizar especial.
El cine lo convirtió en actor natural. Su debut fue en 1946 con "Adiós pampa mía". Le siguieron "El tango vuelve a París" (1948) junto a Troilo: "Un tropezón cualquiera da en la vida" (1948), con Virginia Luque, "Alma de bohemio (1948), "La barra de la esquina" (1950), "Buenos Aires mi tierra querida" (1951), "Por cuatro días locos" (1953), "Ritmo, amor y picardía" (1955), "Música, alegría y amor" (1956) y "Luces de candilejas" (1958) en estas tres con la rumbera Amelita Vargas, y "Nubes de humo" (1959).
Fidel Pintos fue un actor y humorista de cine y televisión, una de las grandes figuras de la comicidad argentina.
Su personaje de sanatero, que supo interpretar tanto en la radio como en la televisión, donde intervino en el programa Operación Ja-Já en sus dos sketches principales: «La peluquería de don Mateo» y «Polémica en el bar» junto a Javier Portales, Vicente La Russa, Mario Sánchez, Adolfo García Grau y Juan Carlos Altavista (éste interpretando a Minguito Tinguitella), fue uno de los más recordados.
La sanata de Pintos, según los diccionarios de lunfardo (el argot de Buenos Aires) es una «manera de hablar confusa, incomprensible, en la que se expone un argumento sin sentido ni ideas claras».
En 1950 en Radio Callao, daba vida a sus personajes Churrinche y Mesié Canesú.
A través de la comedia picaresca, fue uno de los pioneros donde supo demostrar su gran talento humorístico tanto en el cine como en el teatro de revistas, donde compartió cartel con las vedettes del momento, como Susana Giménez, Moria Casán, Ethel Rojo, Nélida Lobato, Nélida Roca, Zulma Faiad e Isabel Sarli; y con otros grandes del género como Alberto Olmedo, Jorge Porcel, Pepe Arias, Alfredo Barbieri, Don Pelele, José Marrone, Dringue Farías y Adolfo Stray


lunes, 6 de noviembre de 2017

Hoy cumpliría 58 años Gustavo Nocetti

Su carrera comenzó a los 15 años, al ganar un concurso cuyo premio consistió en actuar en Café Concert, un programa del Canal 5 SODRE de Montevideo, el canal oficial de televisión.Con 19 años, entusiasmado, cruzó el Río de la Plata y llegó a Buenos Aires. En el primer lugar que cantó fue en el mítico Caño 14, invitado por Atilio Stampone. Allí compartió el escenario con intérpretes que lo marcaron a fuego: Roberto Goyeneche, Edmundo Rivero y Rubén Juárez, entre otros. También actuó en el programa Grandes valores del tango.
Tenía una estupenda voz, que fue creciendo, moldeando, a puro esfuerzo, ganas y sentimiento. «Jamás quise aprender canto por temor a los profesores de canto. He visto cantores que prometían muchísimo, tirarse a lo lírico, y bueno, yo no sé si es que no hay maestros de canto popular... Tiene que haber, porque no es lo mismo el canto lírico que el canto popular. El canto popular de repente exige menos en determinados aspectos a la máquina vocal pero exige más en otros aspectos...»
En 1983, ingresó como cantor estable de la Orquesta de Tango de la Ciudad de Buenos Aires que dirigían Raúl Garello y Carlos García.
Escribió el periodista Ruben Borrazás: «En los diez años en que estuvo radicado en la ciudad porteña forjó su personalidad y se perfiló como una promesa de la canción ciudadana con su fuerte, claro y hermoso timbre de voz, que sabía ajustarse a todas las letras que abordaba. Sus altos y bajos los manejaba con brillantez y sin esfuerzo aparente, haciendo creíble todo lo que cantaba. Con un excelente registro de barítono, sus interpretaciones eran de gran justeza, riqueza interpretativa y neto temperamento tanguero».
Nocetti tenía claro quiénes fueron los cantantes que influyeron en él. Básicamente Carlos Gardel, Roberto Goyeneche y Rubén Juárez.
Al Morocho del Abasto lo definió como el inventor. «Antes de Gardel no había nadie que cantara tango ni se sabía cómo se iba a cantar el tango. Nace el tango cantado y aparece Gardel; o sea, muchas cosas juntas ¿no? Gardel cantaba otro tipo de canciones antes de que el tango cantado tomara forma. Y él se encontró con el tango canción y tuvo que darle una forma, y se la dio. Se la dio con tanta calidad, con tanto talento, que hasta hoy día se conserva la forma de canto. Y creo que después Goyeneche fue el único cantor que hizo un aporte más a la forma de canto de Gardel, que es la interpretación... Hay que tener en cuenta que cuando cantó Gardel, fuera de Alfredo Le Pera que hacía muy buenas letras para él, no habían los poetas que después Goyeneche pudo gozar en los años 40, 50, 60; estaban Homero Manzi, recién surgía Enrique Santos Discépolo y grabó “Yira yira”.
Pero Homero Manzi, Cátulo Castillo, Homero Expósito, esa gente no estaba, mucho menos Horacio Ferrer o Eladia Blázquez. Agarró toda la parte de los poetas, y lo que hizo fue resaltar la poesía de los tangos. Por supuesto que de una forma afinadísima, respetando totalmente la línea melódica. Era un tipo de un oído casi absoluto digamos, y por más gastado que estuviese en los últimos tiempos, yo te puedo asegurar que pueden buscar en la discografía del Polaco una desafinación y no la van a encontrar. Lo que van a encontrar de repente son leves cambios de melodía para seguir afinando. Esa era una trampita del Polaco».
Su primer disco fue Naranjo en flor, (sello Orfeo), luego Somos ilusos (sello La Batuta, con arreglos de Fernando Cabrera). En 1982 interviene en el larga duración Futuro, de Osvaldo Pugliese, junto a los más destacados intérpretes de la última generación tanguera.
Con la agrupación dirigida por Raúl Garello, registró temas inéditos de Horacio Ferrer y Raúl Garello (en los CDs Viva el tango, 1988 y Tangos en homenaje a Woody Allen, 1992).
Ya radicado en Montevideo grabó Excesos (Sondor, 1996) y participó en los tres compactos como solista de la Orquesta Filarmónica de Montevideo.
En 1999, graba un nuevo CD para el sello Sondor Gustavo Nocetti interpreta a Ferrer, junto al propio Horacio Ferrer y al pianista Alberto Magnone, con los cuales realiza además el espectáculo Por existir (Tango y poesía).
«El tango es poesía; y poesía de la buena», explicó Nocetti en una oportunidad. «Yo creo que en el tango hay muchísimos autores y muy pocos poetas, pero esos pocos tuvieron una buena producción. Poetas poetas son seis o siete, no más. Y bueno, darle un lugar a la poesía en este momento del mundo, a mí me parece que es un acto... sí, yo creo que es un acto de valentía también. Es defender un valor humano. Es defender el lenguaje de las emociones, el que no pasa por la razón. Ningún adelanto cibernético va a poder explicar nunca la esencia del ser humano: ¡El viejo y olvidado lenguaje de las emociones! Entonces fijate una cosa, que el tango abarca muchísimos estados de ánimo del ser humano, no solamente como algunos creen: el que se le fue la mina y pobre que se queda llorando. No, el tango abarca muchísimos estados de ánimo más y con muchos más detalles».
La presencia de Nocetti fue clave para el dos por cuatro, en Uruguay. Su voz y su personalidad forman parte de la historia nueva del tango rioplatense. Fue una figura consular de los festivales Viva el Tangoque se realizan desde hace quince años en Montevideo. Fue un destacado representante de la música ciudadana por varias capitales del mundo.
Quizás no llegó a la popularidad de Julio Sosa, pese a que muchas de las crónicas necrológicas tras su muerte se empeñan en emparentarlos. No sólo por sus cualidades artísticas, sino también por la trágica forma en la que murieron. Nada que ver una cosa con la otra. Nocetti tuvo una personalidad propia y una auténtica forma de cantar y de interpretar el tango. Su repertorio estuvo siempre integrado por temas clásicos y de vanguardia.
Gustavo Nocetti murió muy joven,los 43 años, en accidente de tránsito el 30 de diciembre de 2002, tenía mucho para dar. Pero por lo que hizo, será recordado como una voz que trascendió los límites de la capital del Uruguay.

martes, 24 de octubre de 2017

Aldo Calderón : la mejor media voz del tango

Fue un cantor muy bueno, correcto en la dicción y la entonación, a mi criterio la mejor media voz del tango y realmente mereció mejor fortuna en cuanto a arrastre popular.Formó parte de la orquesta de Aníbal Troilo desde agosto de 1948 a marzo del 50, fue precisamente por su excelente nivel, un fraseo correctísimo y reemplazando nada menos que a Floreal Ruiz, lo que entrañaba un desafío tremendo. Por algo se la llamó a la formación de Pichuco como "La orquesta de los cantores".
El otro cantor de la orquesta era Edmundo Rivero, con quien debutó a dúo en el disco, en marzo de 1949, con el tango, “Una lágrima tuya”. Luego, hacen también, el vals de Germán Videla y Carlos Montbrun Ocampo, “A unos ojos” y la milonga “Miriñaque”, de Alberto Mastra. Como solista graba, el que fue su primer éxito, el tango “Cuando volverás”.
El 26 de octubre de 1949, Rivero hizo su grabación final con Troilo, el tango “Tú”, y en el acople, la voz de Calderón con “Y volvemos a querernos”. Este disco sería el último de la orquesta en el sello RCA-Victor, después de nueve años consecutivos de grandes éxitos. A partir de ese momento, Calderón se quedó solo, hasta la incorporación de Jorge Casal, en marzo de 1950.
En noviembre de ese año, Troilo volvió al disco en el sello TK y, en febrero de 1951, la última grabación de Calderón, la milonga de René Ruiz y Charrúa, “Tata no quiere”.
Aldo Calderón con la orquesta de A. Troilo en LR3 radio Belgrano

Había nacido en Rosario como Aldo Ives Calderón, tuvo facilidad en el canto desde su adolescencia y arrancó haciéndolo en cafés y Peñas de la capital santafecina. Los amigos lo empujaron para que se fuese a Buenos Aires a probar suerte en aquella febril década del cuarenta, donde no era fácil hacer pata ancha. Debutó en Las matinées de Juan Manuel, un programa radial que sirvió de lanzadera para mucha gente del tango. De allí saltó al escenario céntrico de La Querencia, en la Avenida de Mayo, donde lo fue a ver Francisco Rotundo, alertado por Tití Rossi, y se lo llevó a su orquesta.
Corría el año 1947 y el mítico Café Nacional era un marchamo decisivo. Rotundo tocaba allí con su orquesta y los dos cantores santafecinos: Horacio Quintana y Aldo Calderón. El salto a la consagrada orquesta de Troilo estaba cantado. Y en estos 20 meses que permaneció en ella afianzó su cartel.
Después sería solista, y grabaría en la Víctor en 1953, doce temas acompañado por una excelente formación que dirigía el bandoneonista Ismael Spitalnik. Junto a éste, como fueyes estaban Leopoldo Federico, Fernando Tell y Fernando Córdoba. En violines: Alberto Besprovan, Simón Broitman y David Díaz. Alcides Rossi en contrabajo y Armando Cupo al piano.

Como otros muchos colegas se refugiaría en la cantina El rincón de los Artistas, de Jonte y Boyacá.
Roberto Mancini contó una linda anécdota: "El 26 de julio de 1967, después de la actuación fuimos con mi señora y Aldo al velatorio de Ignacio Corsini. Estábamos junto al féretro y Aldo, me codea y me dice al oído: "Te fijaste Roberto, y tiene todo el pelo..." A esa altura Calderón ya usaba bisoñé porque se había quedado calvo y eso lo desmoralizaba. Y agregó Roberto: "Siempre íbamos a cenar con mi donna y Aldo a Pichín o Bachín, después de la actuación. Era un sabio del canto, de gran técnica vocal e interpretativa. Lástima que se fue de la orquesta de Troilo".
A partir de 1956, se dedicó a hacer giras por el interior del país, acompañado por distintos conjuntos de guitarras. Pasaron algunos años y regresó a Rosario, donde vivió hasta su muerte,6 diciembre 1983, cuando apenas tenía 59 años.

“Tango intervenido”, lo nuevo de Facundo Ponce

La propuesta artística sobre “teatro tango” viene en sintonía con el espectáculo que desplegó este verano en el teatro Auditorium de Mar del Plata. En aquella oportunidad llevó adelante el montaje de “Semblanza Tanguera” con el repertorio de su disco “Desde Abajo”. Desde entonces el artista viene trabajando y profundizando sus estudios sobre el performance para bridar un espectáculo que rompe con el género clásico del tango.

Ponce combina su formación vocal con su talento actoral. En este sentido, el público disfruta de un espectáculo integral donde la voz, la actuación y las melodías arrabaleras se funden en un espacio en común.
A diferencia de su anterior show, “Tango Intervendio” apunta a transformar el tango en otro tipo de objeto artístico. Es una propuesta novedosa y plena de significados de diversa índole que comienzan desde el ingreso a la sala y se desarrolla a lo largo del espectáculo. En este sentido se lo logra intervenir desde varios lugares: texto, sonido, presentación y el montaje en general. Remite a manifestaciones escénicas muy contrapuestas. “Aparece un relato dislocado y fragmentado que provocará al espectador”, asegura Ponce.
“La idea es ofrecer un espectáculo que remita a la teatralidad del tango. Podría decirse que cada tango es en sí mismo es una performance teatral. Quizá es el género musical más teatral de todos”, sostiene Ponce y agrega: “Es lo que me ha cautivado del tango y es donde encuentro mi lugar como artista”.
El show contará con reversiones de los grandes clásicos del tango. Estará acompañado por el Guitarrista Claudio Riva, quien además realizó los arreglos musicales, y el bandoneonista Leandro Ragusa. La puesta en escena y dirección actoral está a cargo de la artista Silvina Zicolillo y Sergio Grimblat.
La iniciativa “nace de la vocación y el profundo interés de hacer teatro y cantar tango. En principio era sólo una idea. Luego de investigar mucho, logré dar con una punta que me fascinó. Encontré varios textos que hablaban de la performance teatral como parte de un ritual. El tango es parte del ritual argentino en general y porteño en particular, y me lanzó a probar cada vez. Es una búsqueda infinita de posibilidades estéticas que me movilizan impresionantemente”.
Además de ser cantante, Ponce es actor y Licenciado en Ciencias de la Comunicación. La combinación de estas tres áreas le ha dado al artista gran versatilidad al proponer un espectáculo escénico distinto en un género clásico. Se ha desempeñado como profesor en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Publicó cinco libros propios y actualmente se encuentra realizando su tesis de Doctorado en Artes basada en el teatro y el tango, en la Universidad Nacional de las Artes (UNA). En actuación se formó con los maestros Roxana Randón, Pompeyo Audivert y Marcelo Savignone. En canto con Mariano Pattin, Santiago Sirur, Marisol Gómez Alarcón y Dorita Chávez.

FECHAS:

Jueves 16 de noviembre | Horario: 21:30hs | Sala Facundo Cabral del bar Celta. Dirección: Sarmiento 1702

Viernes 1 y 8 de diciembre | Horario: 22hs | Auditorio “Laboratorio Marte”. Dirección: Arévalo 1473.