martes, 15 de agosto de 2017

Homenaje a Niní Marshall y Francisco Álvarez en el ciclo "Historia y Tango en el cine" de Bahía Blanca.

El Jueves 24 de agosto a las 17 hs el ciclo "Historia y Tango en el cine" presentará "HAY QUE EDUCAR A NINÍ" (95 minutos), con entrada libre y gratuita en el Centro Cultural de la Cooperativa Obrera (Zelarrayán 560). La misma será presentada por el productor cultural José Valle quien hablará sobre los actores Niní Marshall y Francisco Álvarez.

“Hay que educar a Niní” fue dirigida por Luis César Amadori, con guion de René Garzón, Amadori y Tito Davison y se estrenó el 17 de julio de 1940. Protagonizada por Niní Marshall y Francisco Álvarez, completan el reparto Pablo Palitos, Nury Montsé, Héctor Calcaño, Cirilo Etulain, Mirtha y Silvia Legrand, entre otros.
Sin groserías y sin falsos recursos para provocar la risa, Niní Marshall crea una de las mejores comedias que ha dado el cine argentino. La gran estrella no recrea en esta ocasión a ninguno de sus populares personajes, se interpreta a sí misma venciendo su natural timidez.
Es la historia de una joven extra de cine que se hace pasar por la hija de un millonario financista a instancias de un abogado. En lugar de rechazarla, el millonario la adopta a escondidas de su mujer, y la interna en uno de los mejores colegios de señoritas para mejorar su educación. Un grupo de maestras se propone transformar la educación de Niní, tarea que no será fácil
Niní Marshall fue el seudónimo de Marina Esther Traveso,inició su carrera como redactora en la revista Sintonía en la década de 1930 bajo el seudónimo de Mitzy.​ Incursionó como cancionista en una serie de programas radiofónicos hasta que sus dotes para la comedia la llevaron a participar como actriz y formar un dúo cómico con Juan Carlos Thorry. Su popularidad fue en aumento y Manuel Romero la incorporó como actriz protagónica y guionista en la película Mujeres que trabajan (1938). Entre 1939 y 1940, encabezó una trilogía dirigida por Romero que incluyó los filmes Divorcio en Montevideo, Casamiento en Buenos Aires y Luna de miel en Río.
Su observación minuciosa de la sociedad la llevó a crear dos personajes emblemáticos, Catita y Cándida, dos arquetipos de la inmigración europea del siglo XX, con los que intervino en gran parte de sus películas. A comienzos de los años de 1940, encabezó las primeras superproducciones de la historia del cine argentino, Carmen (1943), Madame Sans Gene (1945) —por la que obtuvo el premio a la mejor actriz cómica de la ACCA— y Mosquita muerta (1946), todas dirigidas por Luis César Amadori. Tras el golpe de Estado de 1943, Marshall debió exiliarse en México luego de que las autoridades consideraran el lenguaje utilizado por sus personajes como «una deformación del idioma».3​ La situación se volvió a reiterar en 1950 cuando, en un confuso episodio, Marshall dejó de recibir ofertas de trabajo durante el gobierno de Juan Domingo Perón.
Su retorno al cine luego tras la caída del peronismo tuvo lugar en Catita es una dama (1956), que no tuvo el mismo éxito que sus películas anteriores. Sus siguientes actuaciones fueron en comedias de bajo presupuesto que le ofrecieron un lucimiento limitado y tuvieron una mala recepción. En cambio, sus presentaciones televisivas en los años de 1960 en el ciclo de Nicolás Mancera, Sábados circulares, generaron repercusión en el público.​ En 1973, fue convocada por Lino Patalano para desarrollar un espectáculo de café-concert, Y... se nos fue redepente, que alcanzó más de 1500 presentaciones y le permitió llevar a escena todos sus personajes. A lo largo de su carrera teatral, por su parte, se destacó en Coqueluche, Buenos Aires de seda y percal y La señora Barba Azul. Su éxito como humorista le valió los apodos de «la dama del humor» y «la Chaplin con faldas».​
Marshall se retiró del cine en 1980 después de filmar ¡Qué linda es mi familia! junto a Luis Sandrini, aunque en 1985 publicó sus memorias y continuó trabajando esporádicamente en televisión hasta 1988. Los últimos años de su vida estuvieron marcados por los homenajes,entre los que destacan haber sido declarada «Ciudadana ilustre de la Ciudad de Buenos Aires» en 1989 y merecedora del premio Podestá a la Trayectoria en 1992. Al momento de su muerte en 1996, Marshall era considerada una de las figuras del espectáculo más importantes y reconocidas de la Argentina. En la actualidad, un teatro en Tigre y una calle de Puerto Madero llevan su nombre a modo de reconocimiento
Francisco Álvarez fue un actor de cine y teatro que nació en Buenos Aires, el 26 de julio de 1892 y falleció en Lanús, provincia de Buenos Aires, el 21 de abril de 1960.
Inició su carrera en teatro, circo y espectáculos revisteriles. Se consagró en 1937, cuando ganó el Premio al Mejor Actor por su papel en Lo que le pasó a Reynoso. Protagonizó algunos filmes como Los hijos artificiales y La importancia de ser ladrón. En el cine desde que debutó en La sangre de las guitarras (1937) hasta Patricia mía (1961) que fue estrenada luego de su fallecimiento. Fue señalada sus actuaciones en el filme que dirigió Luis César Amadori en 1940 Hay que educar a Niní en la que actuó con Niní Marshall y su muy festejada personificación de un abogado que para evitar un divorcio encuentra a una sosías de su hija y arma un enredo en Soñar no cuesta nada (1941) del mismo director. Compuso un personaje cómico en El tercer beso, de 1942 también de Amadori. En la década del 50 filmó en Venezuela "Yo quiero una mujer así" (1951) junto con Olga Zubarry, siendo esta película el debut como director de Juan Carlos Thorry, para luego continuar su carrera en películas dirigidas por Enrique Carreras. En el teatro la trayectoria de Francisco Álvarez estuvo en la línea cómico-sentimental en sainetes o comedias asaineteadas. Se incorporó en la década del '30 a la compañía Muiño-Alippi y posteriormente trabajó en muchas obras cómicas en otras compañías, recordándosele por su actuación en 1949 en la obra ¡Adiós...plata mía! de Tito Insausti y Arnaldo Malfatti que protagonizó con gran éxito en el teatro Astral junto a Diana Maggi y Olinda Bozán.​ En 1952 trabajó con Leonor Rinaldi en el Teatro Cómico en la obra Viuda fiera y avivata busca soltero con plata de Germán Ziclis y en 1953 protagonizó con Pepita Muñoz con gran éxito de público en el mismo teatro, la obra del mismo autor Casarse con una viuda, que cosa más peliaguda

lunes, 14 de agosto de 2017

2do.FESTIVAL NACIONAL DE TANGO ITINERANTE “DISCEPOLÍN” EN PUNTA ALTA


El Festival Nacional de Tango Itinerante DISCEPOLIN, dirigido por el productor cultural José Valle, se desarrollará en distintas ciudades de nuestro país y tendrá como misión difundir el tango en todas sus expresiones, como así también difundir la vida y obra del gran ENRIQUE SANTOS DISCEPOLO. 
Los distintos eventos contemplan conferencias, debates, proyección de documentales y películas, presentaciones de libros, milongas, shows, espectáculos educativos de entretenimiento para chicos y reconocimientos a personalidades de la cultura nacional y popular.
La programación de cada edición se nutre de artistas invitados y locales para realzar la esencia y los valores culturales de la ciudad anfitriona. En todos los casos se realizan actividades varias para incluir públicos diferentes.
Gaby
El primer festival se desarrolló del 8 al 10 de enero de 2016 en la ciudad bonaerense de Villa Gesell .
Viernes 18 de agosto a las 18hs en el auditorio de la Cooperativa obrera de calle Brown 128 1er piso .Palabras del director del Festival Jose Valle y de integrantes del circulo Monteagudo
Proyección de la película “El Hincha” de Manuel Romero, con guion del propio Romero, Julio Porter y el conocido autor de tangos Enrique Santos Discépolo, quien es también el protagonista. Fue estrenada el 13 de abril de 1951, en el cine Ocean de Buenos Aires y fue el último trabajo cinematográfico del actor, autor y compositor de tangos.Sabado 19 de agosto a las 19 hs en el auditorio de la Cooperativa obrera de calle Brown 128 1er piso , Charla sobre la vida y obra de Enrique Santos Discepolo a cargo de Olga Gil y 
José Valle, y show musical con la cancionista Gaby "la voz sensual del tango", Juan Carlos Deambrosi y artistas locales.
Habrá exposición de monedas antiguas del coleccionista Juan Cruz Rodríguez, miembro del Centro Numismático Bahiense

José “Pepe” Basso

José Basso fue una pianista para respetar al frente de una orquesta para disfrutar. Por allí pasaron Floreal Ruiz, Francisco Fiorentino, Jorge Durán, Oscar Ferrari y el gran Alfredo Belusi. Uno de sus fueyes fue de Eduardo Rovira; Hugo Baralis estuvo presente con su violín; en el chello contó con la presencia de Leopoldo Marafiotti.
Fue una orquesta notable la que constituyó José “Pepe” Basso en 1947 y que, con las variaciones del caso, mantuvo durante décadas convocando multitudes en los clubes, brindando funciones en los elegantes locales nocturnos de la ciudad, realizando verdaderos conciertos en la radio y, a la llegada de la televisión, conquistando a la platea con el ritmo de su orquesta y ese toque suyo de tocar el piano de pie, una marca tan registrada como la de D’Arienzo haciendo su show saltarín en el escenario o Aníbal Troilo dormitando sus solos de bandoneón a la luz de un faro azul.
Con Troilo, precisamente, Basso rindió las asignaturas necesarias para iniciarse con orquesta propia. Entró a la orquesta de Pichuco por la puerta grande, en reemplazo de una de las celebridades de entonces, Orlando Goñi, el “Pulpo”. Fue en septiembre de 1943, y antes de fin de mes grabó su primer disco. Fue “Farol”, el tema de Homero Expósito.
Cuatro años el piano de Basso estuvo con Troilo, donde quedaron grabadas como testimonio, 88 temas. En 1947, consideró que el derecho de piso estaba pagado y se decidió a dirigir su propia orquesta. Su lugar fue ocupado por Carlos Figari, un buen pianista para reemplazar a otro buen pianista. Troilo en esos temas nunca se equivocaba.
José Basso nació en la ciudad de Pergamino el 30 de enero de 1919. Sus padres lo alentaron para que estudiara Ingeniería, pero al poco tiempo dejó la facultad por el tango. Dicen que le gustaba el fútbol y reunía condiciones para ello. En algún momento -se afirma- jugó en la primera de Boca, pero lo seguro es que dejó la pelota por el piano.
Al piano, en realidad, lo aprendió a tocar de pibe y no había dejado los pantalones cortos cuando ya estaba entreverado en los escenarios. A los diecisiete años integraba la orquesta de Emilio y José de Caro. Poco tiempo después lo vemos en el trío en el que participan también Gallardo y Ayala.
Como los grandes músicos de su tiempo, Basso fue cumpliendo con todos los requisitos exigidos en el exigente ambiente del tango. Uno de ellos, formarse al lado de los mejores. Es así como probó su valía con las orquestas de Francisco Grillo, José Tinelli, Antonio Bonavena y Anselmo Aieta. Para esa época, conoce a Alberto Soifer, el director de la orquesta estable de uno de los míticos programas de tango de la década del cuarenta: “Ronda de ases”. Fue un curso acelerado de calidad musical y relaciones públicas. Por allí pasaban las grandes orquestas de esos años: Carlos Di Sarli, Osvaldo Pugliese, Osvaldo Fresedo, Ricardo Tanturi, Ángel D’Agostino, Edgardo Donato y Juan D’Arienzo. Es en ocasión de esas sesiones de alta calidad tanguera cuando Troilo “le pone el ojo” al piano de Basso.
Cuando funda su orquesta todavía no tenia treinta años, pero ya era todo un maestro. Éstos son los músicos que estuvieron presentes en la noche de gala del Ocean Dancing de Leandro Alem. En la línea de bandoneones estaban Julio Ahumada, Eduardo Rovira, Adolfo Francia y Andrés Natale. Con los violines se destacaban Mauricio Musé, Francisco Oréfice, Francisco Fernández y Domingo Serra. En el violonchelo, Leopoldo Marafiotti y Rafael del Bagno en el contrabajo. Los cantores fueron entonces Ortega del Cerro y Ricardo Ruiz. No estaba mal para plantarse en el universo competitivo y exigente de los años cuarenta.
Con el paso de los años, la orquesta de Basso se transformará en un clásico de la noche tanguera. Las presentaciones de Cacho Fontana contribuirían a ampliar su popularidad. “Basso y sus bassitos”, será la carta de presentación. Sus discos en esos años empiezan a venderse como pan caliente. Sus interpretaciones instrumentales son tan requeridas como sus poemas cantados por los verdaderos astros que desfilaron durante décadas por su orquesta
Horacio Ferrer dirá de la música de Basso: “Su estilo caracterizado por la brillantez sonora, la sucesión de solos encadenados y los pasajes de “tuttis” de piano y orquesta de división rítmica muy peculiar con broches invariablemente ralentados que esquematizaron un tanto sus versiones”.
Por su parte, Luis Adolfo Sierra considera que “José Basso mantuvo siempre una ponderada línea de equilibrio entre las exigencias de las formas esencialmente bailables y los atractivos estéticos de las orquestas modernas con cierta elasticidad en las licencias rítmicas. Se trata de una orquesta con brillantez sonora inconfundible muy propensa a los “rubattos” y a los ralentados, acentuados generalmente a través de vigorosos y llamativos forttísimos.
Basso se dio el lujo no sólo de interpretar temas de Piazzolla, sino de hacerlos bailables sin degradarlos. Es el caso de “Adiós Nonino”, “Contratiempo”, “Prepárense” o “Triunfal”. También se dio le lujo de musicalizar dos poemas de Jorge Luis Borges: “Milonga para Albornoz” y “Milonga para los orientales”.
En la década del cuarenta, y cuando el tango inició un período de declinación, la orquesta de Basso mantuvo intacta su popularidad. En el Café Marzotto de calle Corrientes, en la confitería “Ruca”, en Radio Belgrano, en el Sans Souci y en Ocean Dancing, podía disfrutarse de sus tangos, mientras que no hubo pista de baile en Buenos Aires que no gozara de su música bailable.
A todo esto, Ortega del Cerro fue reemplazado por Francisco Fiorentino y en 1949 graban su primer disco para el sello Rca-Víctor. Fiorentino canta “Mi noche triste” y Ricardo Ruiz interpreta “Sentimiento gaucho”. Completan esta grabación, que no salió a la venta, “Dos que se aman” y “Se han sentado las carretas”. Sí llega al publico la placa en la que Ruiz canta “Claveles blancos” y Fiorentino “El bulín de la calle Ayacucho”.
Los cantores de Basso fueron una cosa seria. A Fiorentino lo reemplazó Jorge Durán y a Ruiz, Oscar Ferrari. Después pasaron por allí el Tata Floreal Ruiz, el Negro Belusi, Roberto Florio, Héctor de Rosas, Carlos Romi, Luis Correa, Juan Carlos Godoy, Aníbal Jaulé, Quique Ojeda, y me pueden quedar algunos ases en el tintero.
En 1967, viajó a Japón contratado por un mes y la aceptación fue tanta que se quedó ocho. Para esos años, un hombre del tango y de la noche podía complacerse con su música y sus cantores en el Viejo Almacén, Caño 14 o El Rincón de los Artistas”. Ya para entones, el tango de Juan Canaro y Osvaldo Sosa Cordero, “Ahí va el dulce”, era su clásica carta de presentación.
Los tangos de Floreal Ruiz merecen nombrase: “Por la vuelta”, “Lo han visto con otra”, “Marionetas”, “El Motivo”, son excelentes, pero mi preferido es “Vieja amiga”. Belusi por su parte grabó con él tangazos como “Lo que vos te merecés” y “Sueño malevo”. El tango de Luis Rubistein, “Venganza”, escrito en 1934, fue un clásico de Oscar Ferrari que recién lo grabó en 1974. Su estribillo aún lo puedo citar de memoria: “No me dejes sola, no te vayas mi alma, dame un beso grande esos que das vos; no te quedes muda ni mirés con rabia, no ves que me muero sin perdón de Dios”. Jorge Durán se destacó con “Martirio”, “Tomo y obligo” o “Cuando me entrés a fallar”.
Basso grabó 221 tangos, 10 valses, quince milongas y una canción, además de 86 temas instrumentales. A sus condiciones de pianista y director, le sumó las de compositor. Pertenecen a su autoría, entre otros “Me están sobrando las penas”, “Rosicler” y, “Mundana”.
El 29 de julio de 1990, en el salón Dorado del Teatro Colón, le rinden los merecidos honores. Sin duda que se los había ganado después de medio siglo de hacer buena música. José Hipólito Basso, murió en Buenos Aires el 14 de agosto de 1993.

domingo, 30 de julio de 2017

Yupanqui y Piazzolla 25 AÑOS en Bahía Blanca

Al cumplirse en este año 25 años de la partida de dos imprescindibles de la historia de la música nacional como lo son Atahualpa Yupanqui y Ástor Piazzolla, el próximo sábado 5 de agosto a las 21,30 hs en el Teatro Municipal de Bahía Blanca, se presentará el espectáculo "YUPANQUI Y PIAZZOLLA 25 AÑOS" con un elenco de lujo: las destacadas cancionistas Nora Roca y Gaby "la voz sensual del tango", el virtuoso guitarrista Jorge Vignales, la exquisita concertista de piano Susana Persia y el grupo "Volpe Tango Contemporáneo" dirigido por el afamado pianista, compositor y arreglador Víctor Volpe.
Este concierto repasará lo más destacado de la obra de los dos míticos músicos nacionales.
Bajo producción de José Valle, para el prestigioso “Ciclo cultural Bahía Blanca NO Olvida”.
Atahualpa Yupanqui:Nació el 31 de enero de 1908 en el Campo de la Cruz (de la familia Segoburo, sus tíos abuelos vascos). Era una antigua posta rural, equidistante del pueblo de Colón y del pueblo de Pergamino, al norte de la provincia de Buenos Aires.
. Fue improvisado maestro de escuela, luego tipógrafo, cronista y músico. Jugó tenis, boxeó y se hizo periodista. A los 19 años de edad, compuso su canción «Camino del indio».​ Conoció Jujuy, los valles calchaquíes y el sur de Bolivia.
La cantante Edith Piaf lo invitó a actuar en París el 7 de julio de 1950. Inmediatamente firmó contrato con Chant du Monde, la compañía de grabación que publicó su primer LP en Europa, Minero soy, que obtuvo el primer premio de mejor disco de la academia Charles Cros, que incluía 350 participantes de todos los continentes en el Concurso Internacional de Folclor. Posteriormente, viajó extensamente por Europa.
N. Roca y V. Volpe
Yupanqui alternaba entre sus casas en Buenos Aires y Cerro Colorado (provincia de Córdoba). Durante 1963 y 1964, realizó una gira por Colombia, Japón, Marruecos, Egipto, Israel e Italia. En 1967 realizó una gira por España estableciéndose finalmente en París (Francia). Volvió periódicamente a la Argentina ―en manos de diversas dictaduras―. En 1973, con el regreso de Juan Domingo Perón, apareció en la película Argentinísima II. Pero sus visitas se hicieron menos frecuentes cuando la dictadura cívico-militar (1976-1983) de Jorge Rafael Videla llegó al poder en marzo de 1976.
Con el regreso de la democracia, a mediados de los años ochenta presentó varias obras en el famoso café concert y galería La Capilla, ubicado en Suipacha 842 (Buenos Aires). En 1985 obtuvo el premio Kónex de brillante como mayor figura de la Historia de la música popular argentina.11​ En 1986, el Gobierno de Francia lo condecoró como Caballero de la Orden de las Artes y las Letras. En 1987 volvió a Argentina para recibir el homenaje de la Universidad Nacional de Tucumán. En 1989 debió internarse en Buenos Aires para superar una dolencia cardíaca, pese a lo cual en enero de 1990 participó en el Festival de Cosquín. Sin embargo, a los pocos días Yupanqui viajó a París para cumplir con un contrato artístico.
El 14 de noviembre de 1990 falleció en Buenos Aires su esposa Paula Nenette Pepín (1908-1990).
En 1992, Yupanqui volvió a Francia para actuar en la ciudad de Nîmes, donde se indispuso y falleció el 23 de mayo de 1992. Por su expreso deseo, sus restos fueron repatriados y descansan en Cerro Colorado.
Gaby 
Sus composiciones forman parte del repertorio de innumerables artistas, tanto en Argentina como en distintas partes del mundo.
Astor Pantaleón Piazzolla nació en Mar del Plata, Argentina en 1921, vivió gran parte de su niñez con su familia en Nueva York, donde desde muy joven entró en contacto tanto con el jazz como con la música barroca de Bach.
Piazzolla conoció a Carlos Gardel en Manhattan en 1934, al llevarle un presente realizado por su padre. A Gardel le cayó muy bien el joven, y le resultó muy útil para realizar sus compras en la ciudad, ya que el joven conocía muy bien la ciudad, además que dominaba el inglés, idioma que Gardel desconocía totalmente. Al año siguiente el cantor lo invitó a participar en la película que rodaba en esos días, El día que me quieras, como un joven vendedor de diarios.
En 1938 llegó a Buenos Aires, donde, luego de pasar brevemente por varias orquestas, fue incorporado a la del bandoneonista Aníbal Troilo, que se había constituido en 1937 y jugó un papel trascendental en el apogeo del tango en los dos decenios siguientes. Además de bandoneón de fila, Astor fue allí arreglador y ocasional pianista, en apurado reemplazo de Orlando Goñi, tan brillante como incumplidor. Troilo prohijó a Piazzolla.
El ímpetu renovador de Astor comenzó a desplegarse en 1944, cuando abandonó a Troilo para dirigir la orquesta que debía acompañar al cantor Francisco Fiorentino. Aquella fue la extraordinaria conjunción de un vocalista enormemente popular y un músico de talento único.
En 1960 forma la agrupación que definiría su estilo musical definitivamente, que sería la base de agrupaciones posteriores y a la que volvería cada vez que se sentía frustrado por otros proyectos: el Quinteto Nuevo Tango, formado en su primera versión, por Piazzolla en el bandoneón, Jaime Gosis en piano, Simón Bajour en violín, Kicho Díaz en contrabajo y Horacio Malvicino en guitarra eléctrica.
Con esta agrupación daría a conocer Adiós Nonino y todas las composiciones que dieron forma a su estilo y que serían las más recordadas: Las Estaciones (Verano Porteño, Otoño Porteño, Invierno Porteño y Primavera Porteña), La Serie del Ángel (Introducción al ángel, Milonga del ángel, Muerte del ángel y Resurrección del ángel), La Serie del Diablo (Tango diablo, Vayamos al diablo y Romance del diablo), Revirado, Fracanapa, Calambre, Buenos Aires Hora Cero, Decarísimo, Michelangelo ´70 y Fugata, entre otros. Esa última pieza está basada en la obra del compositor alemán Johann Sebastian Bach.
En 1967 empieza su colaboración con el poeta Horacio Ferrer, con quien compuso la operita María de Buenos Aires, que se estrenaría al año siguiente, con la cantante Amelita Baltar. Por otra parte, Piazzolla inicia con Baltar una relación sentimental que durará cinco años.
En 1969, Piazzolla y Ferrer componen la exitosa Balada para un loco, que supondría una popularidad súbita para Piazzolla.
Luego de unos años de recibir premios por sus composiciones y de experimentar con un noneto, en 1972 se presenta por primera vez en el Teatro Colón y comparte escenario con Anibal Trolio y Horacio Salgán. En 1973 graba en Italia Libertango.
El 4 de agosto de 1990, Astor sufrió una trombosis cerebral mientras estaba en París que, lamentablemente, le dejó serias secuelas que no superó. Piazzolla murió en Buenos Aires, el 4 de julio de 1992, a los 71 años.

sábado, 15 de julio de 2017

Hace 117 años nacía Enrique Cadícamo

Ciento diecisiete años atrás llegaba al mundo el hombre que se convirtió en un eximio compositor de letras de tango. Los cantores más importantes de todos los tiempos lo interpretaron.
Cadícamo tenía una sólida formación literaria. Había leído a Verlaine, Baudelaire, Rimbaud y Darío. Conocía la poesía de Lugones, Olivari y Girondo. Leía mucho y bien, y le sobraba talento. Sus versos están incorporados definitivamente al imaginario popular. “Hoy vas a entrar en mi pasado”, no necesita mayores presentaciones. Lo mismo puede decirse de “Vuelvo amargado a la casita de mis viejos”, “Hasta que entonces llegó un argentino y a la francesita la hizo suspirar”, “Un juego de calles se da en diagonal”, “Es la tarde cruel y fría que a mi gris melancolía la trabaja de emoción”, “Pobre mina que entre giles se creyó Mimí Pinsón”, “Más para qué vamos a hablar de cosas viejas si vos has perdido muñeca el corazón”, “Ninguna escena ningún llanto, simplemente fue un adiós inteligente entre los dos”.
Cadicamo incorpora las preguntas sin respuestas o sin respuestas aparentes: “¿Dónde estarán Traverso, el Cordobés y el Noy, el Pardo Augusto, Flores y el Morocho Aldao?” o “¿Dónde andarás Puente Alsina, dónde andarás Balmaceda...?” o “¿Qué habrá sido de esa barra...”? Y, tal vez, uno de los poemas bajo signo de interrogación más lindo de su obra. Me refiero a una estrofa de “La novia ausente” : “¿Qué duendes lograron lo que ya no existe? ¿Qué mano huesuda fue hilando mis manos?”. Y ese final de conmovedora belleza: “¿Y qué mano altiva me ha hecho tan triste, triste como el eco de las catedrales?”.
Según sus propias declaraciones, Cadícamo no se tomaba muy en serio su labor de poeta. Decía que muchos tangos los había escrito en un rato y que si se hubiera demorado más los habría arruinado. Con todo respeto, no le creo. Es verdad que la poesía popular tiene sus reglas y sus exigencias que a veces conspiran contra la creación poética, pero en Cadícamo hay poesía. O hay como decía el famoso jingle publicitario del “Glostora tango club” : “Gotitas, muy poquititas gotitas de Glostora para un peinado brilllante todo el día”. Esa gotitas de poesía alcanzaban y sobraban para improvisar tangos perdurables.
“Garúa por ejemplo tiene un verso notable. “Corazón vencido con tristeza de tapera”. Cualquier improvisado no escribe “Nieblas del Riachuelo “, “Nostalgias” “ Rubí”, “Rondando tu esquina”, “La luz de un fósforo”. Algo parecido puede decirse, por supuesto, de “Los mareados” y ese gran tango, que Charlo estrenó con su habitual inspiración, que se llama “Ave de paso”
Los tangos picarescos, burlones también son importantes como muy bien lo sabía la Negra Bozán: “Che Bartolo”, “El que atrasó el reloj” o “Dos en uno”. “Al mundo le falta un tornillo”, compite con “Cambalache”. Capítulo aparte merecen aquellas composiciones que aluden a la noche, al cabaret y a las prostitutas, un ambiente en donde Cadícamo siempre se sintió cómodo. Me refiero a “Muñeca brava”, “ Che papusa oí”, “Callejera”, “Santa Milonguita”, “Pompas de jabón”. O “Palais de Glace” interpretado por Ángel Vargas como sólo él sabía hacerlo. En la misma línea, el “Ruiseñor de las calles porteñas” incluye “Tres esquinas”, “A pan y agua”, “A quién le puede importar” o “El aristócrata”, conocido antes de la censura como “Shusetha”.
Julio Sosa se lució con “Madame Ivonne” y “Che papusa oí”. Y con ese otro tango que relata una historia perfecta entre hombres: “Pa mi es igual”. Goyeneche interpretó para la historia de todos los tiempos “Los mareados “, y “Garúa”, por mencionar sólo a los que más me gustan. Edmundo Rivero incluyó a “Muñeca brava”, Héctor Pacheco a “Nostalgias”, “Rondando tu esquina” y “La casita de mis viejos”. Alberto Marino a “Tres amigos”, Rubén Juárez a “Cuando tallan los recuerdos”. Por su parte, Floreal Ruiz cantó “Por la vuelta” y Francisco Fiorentino “Pa que bailen los muchachos” .
Cadícamo vivió casi un siglo y estuvo lúcido hasta el final. Recibió todos los honores en vida pero, como se dice en estos casos, nunca se los creyó. No era simpático ni complaciente. Era un duro salido de alguna letra de tango o de alguna novela de Raymond Chandler. Hablaba poco y se reía menos. Sus anécdotas de un Buenos Aires que se fue recorrida por hombres y mujeres que ya no estaban eran sabrosas y ocurrentes. Como Bustor Keaton se divertía él y divertía los oyentes sin reírse. Estaba convencido de la muerte del tango, por lo menos de los poemas tangueros. Consideraba que ellos respondían a un irrepetible clima de época. “El tango ya se quedó -decía-. es imposible hablar de un tango que venga”. No estaba del todo equivocado, pero me hubiera gustado discutírselo.

viernes, 7 de julio de 2017

Charlo hoy cumpliría 111 años

Nació un 6 de julio de 1906 en la estancia familiar "El Avestruz", entre las estaciones ferroviarias Guatraché y Avestruces de la localidad de Puán, en la provincia de Buenos Aires. En Puán asistió a la escuela primaria al mismo tiempo que realizaba sus estudios de solfeo y piano en el Conservatorio Santa Cecilia, teniendo como maestro al Sr. Alejandro Leone.
Una vez terminados los estudios primarios fue enviado a un internado de La Plata para cursar el colegio secundario, y en 1922 la familia se instaló en el barrio porteño de Belgrano.
Perfeccionó sus estudios de piano, armonía, contrapunto y composición en el conservatorio de Rafael Ortega y posteriormente en el de Orestes Castronuovo. "... lo primero que toqué fue el violín, de oído; después la guitarra, y chapurreaba el piano. Yo lo que quería era tocar el piano, pero lo maltrataba. Por eso me hicieron estudiar... " (Charlo, en un reportaje).
Durante una fiesta de fin de curso realizada en 1924 en el cine General Belgrano de la Av. Cabildo, tuvo la tarea de acompañar en piano a los diferentes cantantes de la gala, e incluso se animó fuera del programa, a cantar. En dicha fiesta se encontraban presentes el Ing. Enrique Del Ponte y el Sr. De Bari, ambos dueños de Radio Cultura, quienes impresionados por su carisma y calidad de pianista, decidieron invitarlo a participar en la emisora, que era la más escuchada en ese entonces, por los pocos poseedores de aparatos a galena. El Ing. Enrique del Ponte fue quién le sugirió el seudónimo artístico Charlo, derivado de Charles (Carlos), ya que los oyentes no podrían retener lo extenso de sus nombres y apellidos. Al poco tiempo Charlo se convirtió en el cantor y pianista figura de Radio Cultura. "Y en un fin de curso, acá en Buenos Aires, se hizo una fiesta en el cine General Belgrano, donde toqué el piano y canté; estaban los dueños de Radio Cultura, un señor De Bari, que era diputado, y un señor Del Ponte. Nos hicieron una invitación a mí y a otros de los muchachos que habían actuado, para visitar la radio. Un día me picó la curiosidad y fui. Toqué el piano y canté. Empezaron a llamar por teléfono. El caso es que me vinieron a buscar para actuar y grabar. Ahí empezó mi carrera." (Charlo, en el mismo reportaje).
Su elegante presencia junto a un registro de voz barítono, con tendencia a tenor en sus inicios, y su virtuosismo en la música le abrieron camino a una meteórica carrera artística.
En el año 1925 un vecino de San Cristóbal llamado Américo Fazzari, a la sazón de inspector municipal de teatros, lo conectó con el empresario Alberto J. Ballesteri, quién luego de escucharlo lo contrató como cantor, actor y compositor de uno de los cuadros de una revista musical en el teatro "Comedia" de la calle Carlos Pellegrini. En esa revista estrenó su tango «"Pinta brava"» con letra de Mario Battistella y su fox-trot «"Pim...pum, rataplán"». "En el teatro Comedia, que ya no existe, sin saber que era una primera figura, lo fui, actuando como actor, cantor y autor. Ahí estrené mis dos primeros temas como compositor”. ”El fox-trot era el único tema de la obra que se bisaba. Allí tuve mi primera frustración; yo anhelaba que se bisara el tango, pero lo que hacía furor era el fox. Lo escuchaba tanto que le tomé fastidio y lo castigué: nunca lo edité." (Charlo, en el mismo reportaje).
En ese momento no actuaba ni en radio ni en teatro pero grababa discos para el sello "Electra". El señor Améndola, tío de Juan D´Arienzo, era el dueño de esa grabadora, donde quedaron registrados veinte temas, entre ellos cuatro con letra y música del propio Charlo, acompañado en guitarras por Vicente Spina y Miguel Correa. En ese mismo año es contratado por "RCA Victor", y en su primer disco dejó registrados dos tangos suyos: con letra de Celedonio Flores, «Costurerita», con letra de Francisco Brancatti «Pobre varón».
A partir de 1927, ya abandonada su carrera de abogado, debutó como galán cantor en las famosas revistas, género muy en boga por aquel entonces. Esas obras estaban escritas y dirigidas por tres grandes del teatro y del tango: Manuel Romero, Ivo Pelay y Luis Bayón Herrera.
Mientras se desarrollaba la temporada, fue a buscarlo el representante Miguel Bucino, quien le informó que Francisco Canaro quería grabar con él en el sello "Disco Nacional Odeón", dado que Charlo se había desvinculado de la casa "Víctor" y ya había grabado para "Odeón" con la orquesta de Roberto Firpo, aunque esos discos nunca salieron a la venta. La propuesta de Canaro, quien –según Charlo– fue a verlo para que reemplazara Roberto Díaz, como estribillista de su orquesta, fue que le pagarían treinta pesos por cada estribillo cantado, y su nombre no figuraría en las etiquetas, tal como era costumbre hasta los primeros años de la década del '40. Recién cuando se reeditaron esas grabaciones en formatos distintos a los discos de 78 RPM, pudo rescatarse en algunos casos los nombres de los estribillistas. Lo primero que grabó con Canaro fue el célebre vals «Ramona», y el tango «Lindo tipo de varón». Charlo también realizó grabaciones con la orquesta de Francisco Lomuto, que era artista del mismo sello. Su producción discográfica llega a mil cien registros.
En su faceta como compositor a lo largo de su carrera, Charlo produjo un caudaloso repertorio de canciones que marcaron la década de 1930.
Se inició con un estilo completamente gardeliano (escúchese, por ejemplo, su grabación de «Las vueltas de la vida», de 1928), del que fue desprendiéndose para llegar a un estilo propio. Era además ejecutante de piano, acordeón, violín y guitarra, y compositor que a veces escribió también sus propias letras. "Muchas cosas tenía para escuchar, lógicamente a Gardel. Y era caer en una huella muy trillada (..)" (Charlo, en el mismo reportaje).
Como aditamento a su figura como cantor, actor y compositor, su afinidad por la moda lo convirtieron en un paradigma de la moda masculina de la década de 1930: la moda Charlo marcó tendencia. La misma incluía lucir moño mariposa, sombrero con guantes de cuero, chaqueta cazadora, boquilla de oro para los cigarrillos. Este fenómeno no sólo incrementó su fama, sino que contribuyó al avance del tango de salón en la sociedad porteña.

Gracias a la difusión de sus discos su voz se hizo muy popular en toda América, especialmente en los países limítrofes. Esto le abrió las puertas al exterior, y supo aprovecharlo. En 1932 viajo por primera vez a Uruguay, contratado el empresario por la Casa "Max Gluscksmann" para inaugurar el cine "Rex" de Montevideo. De allí en más Uruguay fue permanentemente visitada por Charlo, así como el Teatro Solís y la Radio Sarandí, siempre lo tuvieron de invitado. En 1935 viaja a Río de Janeiro para una actuación en el Casino donde compuso sobre los versos de Cadicamo su tango «Ave de Paso». También se presentó en la radio Marinki Veiga de Río de Janeiro. Su primera gira importante comenzó en 1938, actuando con suceso en Chile. "Esta es tu oportunidad, vestite y cantá como sabés, y vas a ver que vas a matar", le había pronosticado su mánager José Razzano, y tuvo razón. Actuó luego en Bolivia, Venezuela, Panamá, Cuba y los Estados Unidos. Principalmente en La Habana, Caracas y en Lima su éxito fue tal que lo catapultó a la fama, consagrándolo como sucesor de Gardel. En sucesivas giras siguió ampliando su éxito. En Brasil, como en los países anteriormente citados, entonó tangos, boleros y folklore. En 1955 se instala en Lisboa, Portugal. Su espectáculo "Estampas de Hispanoamérica" tuvo gran suceso en la televisión local, en el Casino Estoril. También actuó el Hotel Embajador y el la célebre boite de entonces Bico Dourado. Luego visitó España y de allí pasó a actuar en Francia y Bélgica, y por último, en 1956, visitó Colombia, donde fue recibido con gran suceso no sólo el músico y cantor de tangos, sino un Charlo universal intérprete de ritmos melódicos y tropicales. En esa gira compuso unos de los últimos éxitos: su «"Tango en Colombia"».
En 1945 Charlo estuvo al borde de la muerte, el avión trimotor con el que había iniciado su gira debió hacer un aterrizaje forzoso. Junto a él se encontraban los tres guitarristas Olmedo, Arana y Torres. Todos ellos regresaban, luego de tres años de gira, a Argentina desde Acapulco, sin embargo en la frontera entre Brasil y Venezuela el trimotor prácticamente quedó sin combustible; sólo tenían bencina para una hora de vuelo. El piloto debió hacer un aterrizaje de emergencia en el Río Negro, un afluente del Amazonas. Se perdieron los equipajes, alhajas y guitarras, pero lograron salir con vida.
Charlo compuso música que versificaron los más importantes poetas de su tiempo como Luis César Amadori, José González Castillo, José María Contursi, Esteban Celedonio Flores, Cátulo Castillo, Francisco Bohigas, Homero Manzi, Enrique Cadícamo, y algunos de la generación anterior como José Gonzalez Castillo, para el tema "El viejo vals"
Entre sus últimas actuaciones se pueden destacar la realizada ante el público de Buenos Aires en 1973, con la orquesta de Osvaldo Requena. Interpretó dieciséis obras suyas conocidas, y dos estrenos: «Tango de la ausencia» y «Diquero».Posteriormente, en julio de 1986, actuó invitado por la Secretaría de Cultura de la Nación, en el teatro San Martín para el ciclo Voces. La gala tuvo como anfitrión al periodista y escritor Mariano Montes. En aquella actuación estrenó el tango orquestal «Cielo Pampa», uno de sus últimos tangos dedicado a su tierra de origen. Por otra parte, hasta pocos años de su fallecimiento Charlo actuó en café concerts acompañado por el maestro Virgilio Expósito.
Incursionó en un medio tan difícil como el cine, rodeado de primeras figuras y sin desentonar. Sus dotes de galán y sus condiciones físicas le permitieron hacerlo con holgura. En 1935, con Mario Soffici, participa en El alma del bandoneón, donde luce sus cualidades de cantor. En 1936, ahora dirigido por Luis César Amadori y junto a Pepe Arias, la Negra Bozán y Alicia Vignoli, participa en el film Puerto Nuevo. Trabajó también en Carnaval de antaño dirigida por Manuel Romero. En el rodaje de este film, conoció a la que sería su mujer hasta 1969, Sabina Olmos. Los acompañaban además Florencio Parravicini, Sofía Bozán y Enrique Roldán. Actuó también en Los troperos, Los muchachos se divierten, Un sueño y nada más y otras películas, en algunas de las cuales fue protagonista. Además participó en varias filmaciones en España.
Charlo fue un galán de su época, al punto que la prensa lo apodó “el cantor de las mil novias”. En 1952 se casa con Rosa Herminia Gómez, cuyo seudónimo artístico era Sabina Olmos. Los dos se habían conocido en la filmación de la película “Carnaval de Antaño”. En 1955, Sabina Olmos por sus ideas políticas fue prohibida por la dictadura autodenominada Revolución Libertadora que derrocó al presidente Juan Domingo Perón debieron exiliarse, ambos realizaron giras por América y España.2 En la gira de Charlo por Europa en la década de 1950, actuaron juntos en el espectáculo "Estampas de Hispanoamérica" . En 1967 el matrimonio se disolvió.
Durante el año 1977 y 1987 estuvo conviviendo con la Sra. Susana Virginia Álvarez bastante más joven que él, quien fuera hija de una gran músico y escritor amigo el Sr. Alberto Álvarez Romero (El Dúo de Los Hermanos Álvarez) con quien trabajó en la década del setenta para que todos los músicos puedan jubilarse como tales (beneficio obtenido desde entonces y hasta la fecha).
Fue en 1987 cuando Charlo conoció a quien fue su última mujer, la artista plástica, diseñadora de joyas y compositora de tango japonesa Akiko Kawarai. De acuerdo a numerosas publicaciones ambos entablaron primero una comunicación epistolar y finalmente cuando Charlo le envía a Japón un casete diciéndole “Venga a Argentina, sino voy para allá” la Sra. Akiko Kawarai decidió abandonar Japón acompañada de sus seis gatos para vivir el resto de su vida junto Charlo en Argentina. Estuvieron juntos hasta que Carlos José Pérez de la Riestra falleció el 30 de octubre de 1990.
Homenajes y distinciones
Al celebrar sus 50 años con el tango, se lo homenajeó en el Teatro Solís, máximo escenario Montevideano.
En 1985 la Fundación Konex lo consideró como uno de los 5 mejores compositores de tango de la historia en la Argentina, otorgándole el Diploma al Mérito de los Premios Konex.
El 29 de junio de 1990, en un acto realizado en el Salón Dorado del Teatro Colón de la ciudad de Buenos Aires, y junto a otras cuarenta personalidades, fue distinguido como Académico de Honor por la Academia Nacional del Tango de la República Argentina.
En el año 2013, al cumplirse 108 años de su nacimiento y por iniciativa del productor artístico José Valle, se realizó el tándem denominado "Sin lágrimas" en homenaje a Charlo, una jornada completa, en Puán, con la colocación una obra de arte de estilo fileteada con la imagen del artista (realizada por el reconocido pintor Pedro Araya), una conferencia sobre su vida y obra, y un show de tango encabezado por la cantante Gaby, "la voz sensual del tango". En agosto de ese mismo año, durante el transcurso del XV Festival y Mundial de Tango de la ciudad de Buenos Aires, hubo una jornada completa de homenaje al cantante, y durante el 3.er Festival Nacional de Tango "Carlos Di Sarli" de la ciudad de Bahía Blanca se le recordó con la colocación de una imagen suya en el café y museo histórico de esa localidad del sur argentino.

martes, 4 de julio de 2017

“Tibio está el pañuelo todavía” el musical de Eva Perón en tiempo de Tango en Bahía Blanca


El viernes 7 a las 18 hs en el Auditorio de las UNS (Av. Colón 80),se presentará el multipremiado musical sobre la vida de Eva Perón en tiempo de tango, “Tibio está el pañuelo todavía”,
escrito e interpretado por Gaby, “La voz sensual del tango”, bajo una idea de José Valle, con la participación del pianista Víctor Volpe y los bailarines Natalia Gastaminza y Gustavo Rodríguez.
 Declarado de Interés Cultural por el Ministerio de Cultura de la Nación, de Interés Provincial y Legislativo por la Cámara de Senadores bonaerense y de Interés Municipal por el Concejo Deliberante de Bahía Blanca.
 En esta ocasión la entrada consistirá en un litro de leche larga vida para distintos comedores de la ciudad que serán distribuidos por la misma Universidad.
Gaby logra una íntima conexión entre el relato de la vida de Evita y las canciones. Su amplísimo margen expresivo y magnífica voz de ricos matices, se enriquecieron con una faena de maestría actoral poco común en cancionistas de tango.
Gaby da vida a una Eva de carne y hueso que poco a poco, va comprendiendo el momento histórico en el que vive, y nos ofrece también una impecable y aguda reconstrucción de los efectos emocionales que los acontecimientos históricos de esa época tuvieron sobre el pueblo argentino. Es un muy buen musical que sumerge al espectador en los episodios más escondidos de la abanderada de los humildes.

Se cumplen 25 años sin Astor Piazzolla

Astor Pantaleón Piazzolla recibió un bandoneón de segunda mano cuando tenía 8 años. Le llegó de manos de su padre, un acordeonista del que heredó su amor por la música.
La familia, descendiente de italianos, se había mudado a Nueva York para establecerse entre 1925 y 1936. Allí, el genio precoz comenzó a estudiar el instrumento y, sin saberlo, a cambiar el curso de la historia de la música porteña.Nació el 11 de marzo de 1921 en Mar del Plata y fue el único hijo de Vicente Piazzolla y Asunta Manetti, marplatenses y descendientes de italianos. Su nombre fue el homenaje que su padre quiso hacerle a un amigo muy querido, Astor Bolongnini, el primer violonchelista de la Orquesta Sinfónica de Chicago. En 1925, la familia se mudó a los Estados Unidos, donde el pequeño descubrió el sonido estridente del jazz y la música barroca de Johann Sebastian Bach, influencias que luego introdujo en sus composiciones.
En 1932, el prodigio debutó en público y compuso su primer tango: Paso a paso hacia la 42, rebautizado por don Vicente como La Catinga. Dos años después conoció al "Morocho" que con su sonrisa hacía suspirar a las mujeres y con su voz arrabalera encantaba a los señores: Carlos Gardel se había instalado en Nueva York y don Vicente no tardó en contactarlo para que el pequeño Astor le llevara un presente. El encuentro sorpresivo dejó al consagrado cantor deleitado por la picardía y genio del chico de 11 años que ya tocaba el bandoneón como un grande. A poco de ese encuentro, Gardel comenzó el rodaje de El día que me quieras, su novena película, e impactado por el recuerdo del niño pidió que lo llamasen para que participara en una escena en la que tenía que interpretar a un canillita. Lo hizo. Su estrella estaba marcada.
En 1936, la familia Piazzolla regresó a Buenos Aires y dos años después Astor descubrió al sexteto del director Elvino Vardano, que más tarde sería su violinista. En 1939, comenzó a "conocer la música", según él mismo dijo décadas más tarde. A los 19 años se convirtió en bandoneonista en la Orquesta Típica de Anibal Troilo —en la cual permaneció hasta 1942— y dejó que su estilo avanzado fuera corregido por Pichuco "para no espantar a los bailarines de la pista". Mientras se volcaba de lleno a los estudios musicales, contrajo matrimonio con Dedé Wolff, su primera esposa y madre de sus hijos.
Piazzolla fue un aprendiz constante y buscaba la perfección en los sonidos que salían de sus manos: estudió piano el mismo año que nació su primera hija, Diana. En 1943 comenzó a escribir composiciones de carácter "erudito" para cuerdas (arpa y guitarra). Al año siguiente fue nombrado Director de la Orquesta Típica que acompañó a Francisco Fiorentino. En 1944 nació su segundo hijo, Daniel.
En 1946, formó su primera orquesta, La 46 y compuso El Desbande, la pieza que él mismo reconoció como "su primer tango". Al año siguiente volvió a incursionar en el cine y actuó en El hombre del sábado, de Leopoldo Torres Ríos. Tres años después inició sus estudios de dirección orquestal con Hermann Scherchen, un reconocido director y arreglista alemán nacido en 1891 que se especializaba en compositores clásico, como Richard Strauss, y que dirigió nada menos que la Orquesta Filarmónica de Berlín. Ese mismo año, debutó como compositor para la banda sonora de la película Con los mismos colores, de Torres Ríos, e inició un extraordinario vinculo entre sus composiciones y el cine, que se extendió por décadas en más de 20 films.
La década del 50 lo encontró con la disolución de su primera orquesta, separada definitivamente luego de grabar un disco para el sello TK (1951). En 1953 presentó en Buenos Aires Tres Movimientos Sinfónicos para el concurso Fabien Sevitzky que se realizó en la Faculta de Derecho. La introducción de bandoneones a una orquesta sinfónica despertó la ira del publico "culto" que terminó a las trompadas. Uno de los premios de ese reto fue una beca por 18 meses a París para estudiar con Nadia Boulanger, una extraordinaria y reconocida docente que lo ayudará a reencontrase definitivamente con su estilo. Sintió vergüenza de decirle que tocaba un bandoneón y que su música era el tango. Cuando llegó al estudio de la francesa le mostró sus partituras premiadas y la mujer fue tajante: "Está muy bien escrita, pero yo no encuentro a Piazzolla acá". Así lo contó: "Entró a investigar mi vida: qué hacía, qué tocaba, qué no… dónde vivía… ¡Parecía del FBI! Y yo tenía mucha vergüenza de contarle que era un músico de tango. Al final le dije: 'Yo toco en un nightclub', no quise decir cabaret. Y ella:'Nightclub', mais oui, pero eso es un cabaret'. 'Si', respondí y pensé: 'A esta vieja le voy a dar con un radio en la cabeza'. ¡Se las sabia todas!"
Recordándola con gran afecto, en su ultima visita a Chile —julio de 1989— prosiguió: "Ella me enseñó a creer en Astor Piazzolla, en que mi música no era tan mala como yo creía. Yo pensaba que era una basura porque tocaba tangos en un cabaret y resulta que yo tenia una cosa que se llama estilo. Sentí una especie de liberación del tanguero vergonzante que era yo. Me liberé de golpe y dije: 'Bueno, tendré que seguir con esta música, entonces'".
"Adiós Nonino fue compuesto en 1959, cuando Astor andaba en gira por Centroamérica. En esos momentos recibió la noticia de la imprevista muerte de su padre, don Vicente Piazzolla, a quien apodaban Nonino. Llegado de Nueva York, de vuelta de esa gira, en un momento de profunda tristeza, de angustias económicas (…) se sumaba la desaparición de su padre, allá lejos, en la Argentina. Es cuando escribió Adiós Nonino. Bajo la presión de semejante estado de ánimo brotaron espontáneamente las inmortales notas", revela sobre esa obra cumbre el sitio Todo Tango y explica: "Recompuso el primitivo 'Nonino', compuesto en París en 1954 (…) del cual conservó la parte rítmica. Reacomodó lo demás y agregó ese prolongado y melódico fragmento, de notas largas y sentidas, en el que subyace un profundo, ahogado y angustioso lamento. El llanto contenido y el dolor del hijo, a tanta distancia, se manifestó en ese triste y acongojado pasaje. En esas dos frases de ocho compases (cuatro más cuatro), que se repiten formando un precioso tramo de dieciséis compases, está el auténtico sentido y justificación de la obra. El artista, sin lágrimas, lloró esa noche, pero a través de su arte. Y dejó para la historia de la música argentina una de sus más bellas e imperecederas páginas".
Durante los 17 años posteriores a la desaparición física de su padre, Astor le hizo al menos 20 arreglos musicales a la pieza que sin dudas lo describe entero y lo lleva a la mente de quien escucha la primera estrofa. Es inconfundible.
En 1966 se separa de Dedé Wolff, su esposa, y dos años más tarde conoce a Amalita Baltar, quien se convertirá en su segunda mujer. Ese mismo año conoce al escritor Horacio Ferrer con quien escribirá en 1969 uno de sus tangos cantados más emblemáticos: Balada para un loco (interpretada por primera vez por Baltar y posteriormente grabado para el sello RCA por Roberto Goyeneche). Luego de unos años de recibir premios por sus composiciones y de experimentar con un noneto, en 1972 se presenta por primera vez en el Teatro Colón y comparte escenario con Anibal Trolio y Horacio Salgán. En 1973 graba en Italia Libertango.
El 18 de mayo de 1975, otra pérdida lo golpea: Aníbal Troilo, a quien quiso como un amigo y un padre, murió y de su dolor nació la Suite Troileana. Ese mismo año dejó Roma y se instaló en París, aunque esporádicamente regresaba a Buenos Aires. En uno de esos viajes (1976) Zita, la mujer de "Pichuco" le regaló uno de sus bandoneones. Ese mismo año realizó un concierto memorable en el Teatro Gran Rex, donde el 11 de marzo conoció a Laura Escalada, su última mujer.
El 4 de agosto de 1990, Astor sufrió una trombosis cerebral mientras estaba en París que, lamentablemente, le dejó serias secuelas que no superó. Piazzolla murió en Buenos Aires, el 4 de julio de 1992, a los 71 años.

viernes, 23 de junio de 2017

Homenaje a Juan Carlos Cobos en Punta Alta

En el marco de la octava edición de las “Jornadas Gardelianas” de Bahía Blanca el sábado 24 de Junio, a las 11 hs se llevará a cabo un “Homenaje a Juan Carlos Cobos” en el mítico Bar Central de Punta Alta (Irigoyen 100).
El Ciclo Bahía Blanca No Olvida dirigido por José Valle junto al Círculo Monteagudo de Punta Alta descubrirán una plaqueta homenaje al cantor puntaltense 
.Disertará sobre la vida y obra del cantor la profesora Olga Gil, la conducción estará a cargo del reconocido periodista Carlos Luraschi y actuará la cancionista Gaby "la voz sensual del tango.
Juan Carlos Cobos nació en Punta Alta, un 5 junio 1928.
A partir de 1951, la orquesta de Osvaldo Pugliese sufrió el alejamiento de su cantor Jorge Vidal, quedando a cargo de Alberto Morán la responsabilidad vocal. Al iniciarse el año 1953, el director resolvió incorporar a otro cantor y organizó una selección. Cobos, motivado por sus amigos, se presentó a la misma. Luego de algunas pruebas, resultó elegido.
Seguramente, la causa de esa decisión se debió a la calidad interpretativa del postulante, a lo que se sumó, su registro de barítono —de muy buena coloratura—, su expresivo fraseo y la muy buena adaptación al ritmo de la orquesta.
Comenzó en marzo de ese año, ya con su nombre artístico:Juan Carlos Cobos. En sus presentaciones, tanto en la radio como en los bailes, recibió una importante acogida del público admirador de Pugliese.
Debutó en el disco en mayo, a dúo con Alberto Morán, con “Caminito soleado”. En junio, registró “Olvidao” y, al mes siguiente, el tango que lo consagraría: “Milonguera”; finalizando el año con “Es preciso que te vayas”. En 1954 continuó grabando algunos temas más, siendo su último registro y a mi gusto el mejor, su versión de “Te aconsejo que me olvides”.
Después, tuvo una breve temporada con Miguel Caló y una larga gira por Europa, con la compañía de Celia Queiro-Jorge Lanza, a mediados de 1955. Dado el éxito de la misma, decidió radicarse en España, y allí formar su propia compañía, integrada por bailarines y músicos. Presentó su espectáculo con mucho éxito en Francia, Italia, Bulgaria, Portugal, Yugoslavia y en los países escandinavos. Actuó también, en países con idiomas e idiosincrasias muy distintas a las nuestras, como Turquía, Grecia, Líbano, Irak, Libia, Egipto, India y Senegal.
A fin de la década del sesenta, emprendió el regreso al país, realizando algunas giras, pero ya radicado definitivamente en la Argentina.
En Buenos Aires, podemos destacar sus actuaciones en Caño 14, en Michelangelo, en la televisión en los programas Grandes valores del tango, El tango del millón, entre otros.
En 1978, graba su último disco, un larga duración para el sello BGM-Magenta. Escribió una docena de tangos, entre ellos la letra de “Me vi sin fe (En el remate)”, cuya música es de Carlos Olmedo.
Murió en la ciudad de La Plata a los 71 años, el 10 noviembre 1999.

Raly Barrionuevo, con gira nacional desde agosto

El folclorista Raly Barrionuevo trabaja puertas adentro para encarar desde agosto una ambiciosa gira nacional con más de 20 recitales y un paso por España con un nuevo repertorio. Desde el entorno del artista santiagueño informaron que el inminente disco “es un trabajo íntimo e intenso donde Raly pretende dejar plasmada la madurez de más de 20 años de música”.
En ese tránsito, el autor, guitarrista y cantante desplegó una labor consecuente e inspirada que plasmó en álbumes como Circo criollo, Ey, Paisano, Noticias de mi alma y Rodar.
El tour local de Barrionuevo comenzará el viernes 4 de agosto en el Teatro Mercedes Sosa de Tucumán y ese mismo fin de semana se extenderá al Teatro Provincial de Salta (el 5) y al Teatro Mitre de Jujuy (el 6).
Al fin de semana siguiente llegará al Coliseo Podestá platense (el 11) y a la rosarina Fundación Astengo (el 12) y los días 18, 20 y 25 estará en Santa Fe, Luján y Villa María, respectivamente.
Durante septiembre recorrerá la Patagonia, en octubre pasará por La Banda y por las Fiestas de Monteros y del Caballo, mientras que hacia noviembre viajará fugazmente a España para actuar entre el 8 y el 12.
De regreso al país, entre el 17 y el 20 brindará cuatro funciones en la disco porteña Niceto Club y luego se enfocará en la siempre intensa agenda de los festivales folclóricos del verano.

jueves, 22 de junio de 2017

Gardel Vive en Bahía Blanca

Hasta el 26 de junio se desarrollará en la ciudad de Bahía Blanca la octava edición de las “Jornadas Gardelianas”, propuesta artística declarada de interés cultural por la Cámara de Diputados de la Nación, de interés provincial y cultural por el Instituto Cultural bonaerense y de interés municipal por el Concejo Deliberante de Bahía en esta ocasión a beneficio del Centro de Rehabilitación y Biblioteca Luis Braille.
El secretario de Cultura, Ricardo Margo, ofreció detalles de la programación acompañado por José Valle y la cantante Gaby "la voz sensual del tango"


Cronograma:
*Hoy 19 hs: “Un vermut con Gardel” en el Café Miravalles (Av. Cerri 777). Charla a cargo del Ing. Carlos Benítez, Presidente del CGB, y show musical de Gianlucca Pezzutti. Entrada libre y gratuita.
*Viernes, 22 hs: “Gardel en el BBPS” en el escenario del Patio de comidas del Bahía Blanca Plaza Shopping (1° piso). Show musical de Alberto Mansi, Valentina Etchebest, el Coro Juvenil del Colegio Juan José Passo dirigido por Daniel Wais y la cantante Carla Catá. Entrada libre y gratuita.
*Sábado, 11hs: “Homenaje a Juan Carlos Cobos” en el Bar Central de Punta Alta (Irigoyen 100). El Ciclo Bahía Blanca No Olvida junto al Círculo Monteagudo descubrirán una plaqueta homenaje al cantor puntaltense Juan Carlos Cobos, que desarrolló una intensa carrera artística en el tango, llegando a integrar la Orquesta del maestro Osvaldo Pugliese.
*Sábado, 13hs: “Gardel en los medios” en el Café Miravalles (Av. Cerri 777). Charla debate a cargo de los reconocidos periodistas Nancy Rolón y Hugo Martinez. Entrada libre y gratuita.
*Sábado, 21.30 hs: “Mano a mano” en el Café Histórico (Av. Colón 602). Show musical de Jorge Nacud, Cristina Isa, Alicia Comignani y Brisa Rulli. Reservas: 02921-154161711.
*Domingo, 21 hs: Velada de Gala en el Teatro Municipal. “Carlos Gardel, El Rey del Tango” a beneficio del Centro Luis Braille. Con la participación de Gaby “La voz sensual del Tango”, Gerónimo Blint, Emanuel Carassou, “La Viaraza” (trío integrado por Ana Munuce, Quique Lorenzi y Adriana Fernández), Los Purretes de Dorrego, la pareja de baile de Natalia y Gustavo y la participación de Galo Valle. Entradas anticipadas 20% de descuento.
*Lunes, 18 hs: “La vida de Carlos Gardel” en el Centro Cultural de la Cooperativa Obrera (Zelarrayán 560). Se proyectará la película de Alberto de Zavalia sobre la vida de Carlos Gardel, protagonizada por Hugo del Carril. Entrada libre y gratuita.
El Centro de Estudios y Difusión de la Cultura Popular Argentina distinguirá a destacadas personalidades y producciones de la ciudad “A las chapas” (programa de automovilismo), Escultor Rafael Martín, Dr. Alberto Rantucho, al músico Héctor Valdovino y al pianista Víctor Volpe.

domingo, 11 de junio de 2017

Jovita Luna

María Eugenia Luna nació en esta ciudad el 11 de junio de 1924. Como intérprete trabajó en la película "El patio de la morocha", film de 1951, junto a Virginia Luque, Juan Carlos Mareco, Severo Fernández y Sofía Bozán.
En 1972 participó de "Argentinísima", película dirigida por Fernando Ayala y Héctor Olivera, con Atahualpa Yupanqui, Ramona Galarza y Ariel Ramírez, entre otros. En el teatro de revistas, Jovita intervino como cancionista en un set junto a Nélida Roca y Beba Bidart que tuvo lugar en el Maipo. En el mismo escenario trabajó junto al actor Antonio Gasalla.
En 1977 subió a escena en El Nacional para hacer "Chicago", con Nélida Lobato y Ambar La Fox, con ella en el papel de Mama Morton.
En la televisión, estuvo en el mítico Tropicana Club de Canal 7, dirigido por Guillermo Brizuela Méndez. Y muchos años más tarde, Eduardo Bergara Leumann la llevó a su exitoso programa televisivo en el Canal 11, La botica del ángel, en el que permanecería hasta el final del ciclo hacia fines de los ochenta.
Culminando su carrera, fue invitada a cantar en Tango Argentino, el espectáculo de los coreógrafos Claudio Segovia y Héctor Orezzoli, que colocó en primer plano nuevamente a nuestra música, primero en Europa y después en los Estados Unidos y donde actuaron las más importantes figuras de los años ochenta y noventa. Se grabó un disco del mismo, en el que Jovita interpreta “Balada para mi muerte” con el Sexteto Mayor y “De mi barrio” acompañada del violín de Mario Abramovich.
En 1995, también con el elenco de Tango Argentino, viajó a Estados Unidos y España junto a María Graña, Elba Berón, Alba Solís, Virulazo y otros grandes artistas. Esta gira fue la antesala de su despedida, después de sesenta años de actuación ininterrumpida.
"Elegí entre todos los cantantes a Jovita Luna porque en los años 50 había sido una gran estrella en París, en Italia, en Brasil. Tenía entera confianza en su dominio del music-hall y en el sentimiento de su interpretación del tango. Apenas comenzó a cantar Jovita se escucharon unos «bravos» ensordecedores", dijo hace poco Segovia.
Murió en Buenos Aires, a los 81 años y sus restos descansan en el Panteón de Actores del Cementerio de Chacarita.
"Elegí entre todos los cantantes a Jovita Luna porque en los años 50 había sido una gran estrella en París, en Italia, en Brasil. Tenía entera confianza en su dominio del music-hall y en el sentimiento de su interpretación del tango. Apenas comenzó a cantar Jovita se escucharon unos «bravos» ensordecedores", dijo hace poco Segovia.

jueves, 1 de junio de 2017

Los Fronterizos

La primera formación era un trío, integrado por Gerardo López ―quien sería llamado «la voz de Los Fronterizos»―, Carlos Barbarán y Emilio Solá.

En 1954, Solá se retiró y fue reemplazado por Cacho Valdez. Después Valdez se retiró y fue reemplazado por Eduardo Madeo, quien finalmente quedaría como integrante definitivo. Casi simultáneamente se sumó el guitarrista Juan Carlos Moreno (1931-),1 el tercer «histórico» que ―junto a López, Madeo y Barbarán― conformó el cuarteto que grabaría los primeros simples.
En 1956, Carlos Barbarán se retiró del grupo y fue reemplazado por el cantante, compositor y arreglador César Isella. Sus extraordinarias voces y los novedosos arreglos musicales fueron admirados por todos y sus discos alcanzan grandes niveles en ventas.
Tras unos primeros años de actuaciones locales, Isella, López, Madeo y Moreno viajaron a Buenos Aires para participar en programas de radio.
En 1964 les llegó la consagración internacional, tras la grabación de la Misa criolla de Ariel Ramírez. El gran éxito cosechado por esta obra les llevó a actuar en los más importantes auditorios del mundo. De aquí en adelante, el conjunto fue consolidándose y haciéndose conocido entre el gran público, con la colaboración del guitarrista y cantautor Eduardo Falú, del pianista y compositor folclórico Ariel Ramírez y del percusionista Domingo Cura.
En esos años se desarrolló en la música popular argentina el movimiento de la Nueva Canción, con fuerte raigambre popular y política. Dentro del grupo se generaron tensiones debido a las diferentes ideologías políticas de sus miembros. Esto llevó en 1966 al alejamiento de César Isella, quien comenzó una exitosa carrera solista. Fue sustituido por Eduardo Yayo Quesada (1941-2012). Sin embargo, el cuarteto siguió activo por todo el mundo y participó en viajes y presentaciones, especialmente por Latinoamérica y Europa. Presentaron su célebre Misa Criolla en Nueva York, desde Manhattan hasta la Estatua de la Libertad, mostrando sus característicos trajes de gauchos con mucho orgullo, durante este recorrido fueron entrevistados para el programa conducido por Pipo Mancera, Sábados circulares.
En 1977, Juan Carlos Moreno le ganó un juicio a Gerardo López por la posesión de la marca registrada Los Fronterizos. Gerardo López, Eduardo Madeo y Yayo Quesada se retiraron del grupo, y Moreno contrató al dúo Abramonte (Juan Cruz y Segundo Rodas) y a Miguel Quintana.
En 1987, Juan Carlos Moreno, Segundo Rodas y Miguel Quintana abandonaron el conjunto. Ese año obtuvieron el Premio Konex (Diploma al Mérito) como uno de los cinco mejores grupos de folclore de la década. Juan Carlos Moreno traspasó la titularidad del nombre "Los Fronterizos" a Juan Cruz.
Tres años después, en diciembre de 1990, Juan Cruz activó de nuevo el conjunto, contratando a Pepe Berrios, Roberto Medina y David Apud.
En 1992 grabaron el álbum Lo mejor por los mejores donde recordaron los viejos éxitos. En 1993 falleció Pepe Berrios y su lugar fue ocupado por Miguel Mora. En 1994 salió a la luz el disco Romance de luna y flor. Ese mismo año falleció Roberto Medina y su lugar fue ocupado por Nacho Paz. Con esta formación grabaron tres discos: Pinturas de mi tierra (1996), Por tanto amor (1997) y 50 años: un canto a la vida (2004).
En diciembre de 1999 se reunió nuevamente la formación original de Los Fronterizos: César Isella, Juan Carlos Moreno, Eduardo Madeo y Gerardo López. Realizaron un concierto en el Estadio Chateau Carreras, en la ciudad de Córdoba, para interpretar la Misa criolla junto al pianista Ariel Ramírez (compositor de la música). El evento congregó a más de 35 000 espectadores que aclamaron a la formación. En 2000, Eduardo Madeo, Gerardo López y Yayo Quesada, junto con el guitarrista Óscar Espeche, grabaron un disco llamado Nuevamente juntos, donde recordaron éxitos de las viejas épocas. En 2002 viajaron a Castellón y Palma de Mallorca (España), presentándose con el nombre Los Fronterizos, y cosecharon un éxito destacable.
En 2009, Nacho Paz abandonó el grupo y fue reemplazado por Sergio Isella (sobrino de César Isella). Continuaron las giras por Argentina y Latinoamérica.
En 2011, Sergio Isella abandonó el conjunto y se integró a Las Voces de Gerardo López (quien había fallecido en 2004). Su lugar fue ocupado por José Muñoz (de Los Altamirano). Durante todo ese año Los Fronterizos viajaron por todo el sur de la Argentina.
En noviembre de 2015 falleció Juan Cruz, popietario hasta entonces del nombre "Los Fronterizos".

José Valle presentó el libro "Tambaleando madrugadas" En Bahía Blanca

El pasado 24 de mayo a las 19 hs el mítico Bar Miravalles se llenó de público para disfrutar de la presentación del nuevo libro del escritor balcarceño José Valle, "TAMBALEANDO MADRUGADAS" (Ed. En un Feca), dentro del prestigioso ciclo “Un vermut con la historia”. El joven periodista bahiense Leo Margo realizó una entrevista pública al autor, en la que Valle desgranó jugosísimas anécdotas por la que desfilaron personajes como Alberto Olmedo, Dario Vittori, Pepe Fechoria, Fidel Pintos, Marcel Cerdan Jr., Ken Norton, el flaco Norberto Aroldi, Nicolino Locche, Carlos Monzón, Pedro Lovell, Ringo Bonavena, Juan Manuel Fangio, Osvaldo Ardizone, Francisco Canaro, Herminio Iglesias, Juan Perón, Juan Manuel Rosas y Ricardo Bochini, entre otros.
Mientras José Valle relataba anécdotas de la noche, el deporte, la política y la cultura, Ariel Biagetti interpretó las obras “El conscripto”, “Cinco guitas”, “Me llamo tango”, “Varón” y “Calle Corrientes” de Héctor Gagliardi. Asimismo, “la voz sensual del tango”, Gaby, se lució con tangos como “Mis consejos”, “En un fecha”, “Un sábado más” y “Desde el tablón”.
Al finalizar la presentación, se sorteó entre el público presente una remera del combate de boxeo Canelo Alvarez vs Julio C. Chavez jrs. cuyo ganador obsequió al Café Bar Miravalles debido al cariño inspirado por sus dueño en el corazón de aquel habitué, que volverá a verla en cada una de sus frecuentes visitas al local de Av. Cerri 777.
Valle nacido en San Agustín (Balcarce).
Historiador, productor musical, teatral, televisivo, cinematográfico, radial, publicitario y deportivo.
Fue manager de boxeo; fundó la revista “Noche de KO”, fue Director del semanario “El informador del Gran BSAS”, del semanario “Dossier Federal” y del Diario digital “Realidad Bonaerense”. Ideólogo de la cruzada por más difusión de tango y folklore en los medios masivos de comunicación y de numerosos ciclos culturales de contenido nacional.
Es creador y Director del Festival Nacional de Tango “CARLOS DI SARLI” de Bahía Blanca, del Festival de Tango de Monte Hermoso y el Ciclo BAHIA BLANCA NO OLVIDA. Fundó las bibliotecas “Alfredo Palacios”, de Santos Lugares y “Juana Manso”, de Pablo Podestá.
Es Presidente del Consejo Latinoamericano de Cultura y del Centro de Estudios y Difusión de la Cultura Popular Argentina (CEDICUPO).
Produce y conduce programas radiales desde hace 31 años, actualmente desempeñándose en “La fama es puro cuento” (Radio Mitre), “Realidad Bonaerense” (en más de veinte radios de la provincia de Buenos Aires) y “Vuelvo a vivir, vuelvo a cantar” (Radio Universidad Nacional del Sur).
Otras obras: “Francisco Ramírez, el caudillo enamorado”, “En el naipe del vivir, historias de Tango, Boxeo y Turf”, “Carlos Di Sarli, el señor con alma de niño”, “Roberto Achával, el último cantor de Pichuco”, “Chaco, una provincia que enamora”, “El silencio que mastica el pucho”, “Tanguito. Historia, personajes y anécdotas del 2x4” y gran cantidad de artículos sobre una enorme variedad de temas (historia, tango, boxeo, etc.).

Los Visconti

Los Visconti es un dúo de música folklórica de Argentina, integrado originalmente por los hermanos mellizos Abel Visconti y Víctor Visconti, de Coronel Dorrego (Buenos Aires), Argentina, donde iniciaron su vida artística cuando eran adolescentes.

Este dúo nace en 1950 como Los Hermanos Visconti, pero en 1974 fueron presentados simplemente como Los Visconti, en el Festival de Cosquín, provincia de Córdoba, donde tuvieron un resonante éxito y alcanzaron la fama.
Su música se caracterizó por el aire romántico y emotivo de sus canciones, principalmente por la interpretación de valsecitos criollos, por lo que han sido llamados Los reyes del valsesito criollo. Entre sus simples más exitosos se encuentran Dorreguero y payador, A Coronel Dorrego, la zamba Bahía Blanca, Mama vieja, Como se adora el sol, etc. Andate fue uno de sus temas más famosos. Al morir su hermano, Abel le escribió una emocionante canción, "Adiós hermano" en Homenaje a la desaparición física de Victor Visconti, tema incluido en el Álbum "Homenaje a mi hermano" (Universal Music Colombia-2006). de autoría de su Hermano Abel Visconti
Los Visconti tuvieron amplia difusión y reconocimiento fuera de Argentina, especialmente en Colombia, y también en Paraguay, Ecuador, Venezuela, Perú, Bolivia y Costa Rica.
En la actualidad Abelito comparte el escenario Junto a otro cantante Hector Corvalan.

lunes, 22 de mayo de 2017

Carlos Ramón Fernández: el Chacarero Cantor

Nacido en Dolores, el 8 de abril de 1956 , de niño se trasladó con sus padres a El Trigo, partido de Las Flores, donde trabajó como mensual de campo y alambrador. A los 29 años se mudó a Saladillo, cuando su esposa heredó una «chacrita», como él dice, manteniendo siempre el sueño de cantor. Actualmente vive en Norberto de la Riestra, partido de 25 de Mayo. Trabajo de puestero en la estancia la estancia don tito.
Subió por primera vez a un escenario a los 16 años de edad, pero recién a los 40 grabó su primer disco. De ese momento a la fecha, lleva grabados 13 discos. Su repertorio varía principalmente entre milongas, valses y zambas. Entre sus temas más reconocidos se encuentran: «¿Qué te ha pasado, justicia?», «Por una mirada», «Rosa María», «Cuatro letras para un verso» y «Domingo, Día del Padre», entre tantos otros.

viernes, 19 de mayo de 2017

La historia del tango Nostalgias

Una noche de noviembre de 1935, se estrenó el tango “Nostalgias” dicen que fue en una boite de Florida, entre Paraguay y Charcas.

La orquesta era la de Ciriaco Ortiz y el cantor fue el “Gallego” Rodríguez Lesende. No se sabe si hay alguna grabación de Rodríguez Lesende de ese tema, por lo que la primera fue sin duda la que hizo Charlo, en febrero de 1936. Lo acompañaban en la ocasión las guitarras de Becada, Iglesias y Arrieta. La interpretación de Charlo es extraordinaria y sin menoscabo de otros grandes cantores que se le animaron a este poema, podría decirse que después de Charlo las otras grabaciones podrían haber sido prescindentes, más allá de que con muy buenos argumentos, algunas barras tangueras estiman que la mejor interpretación la hizo Hugo del Carril cuando la grabó el 4 de noviembre de 1936, acompañado por la “Orquesta Víctor” del sello RCA. La grabación aún se puede disfrutar y el placer incluye el tema de la contratapa, el valsecito de Canet, “Me besó y se fue”.De todos modos, no queda muy claro cuándo efectivamente fue la primera grabación, pero lo seguro es que Carlos Gardel nunca cantó “Nostalgias”, entre otras cosas porque cuando Cadícamo y Cobián escribieron este poema, la tragedia de Medellín ya había ocurrido. La aclaración corresponde hacerse, porque siempre hay algún improvisado que a la hora de intentar hacer sus primeros palotes con la historia incorpora “Nostalgias” al repertorio del Morocho del Abasto.
La letra del tango es de Enrique Cadícamo y la música a Juan Carlos Cobián.
“Nostalgias” es uno de los grandes poemas del tango y Cadícamo fue uno de los poetas más destacados de su tiempo.
Los historiadores aseguran que “Nostalgias” marcó un antes y un después en la trayectoria poética de Cadícamo. Para esa fecha el hombre ya había escrito entre otras delicias, “Pompas de jabón”, “Muñeca brava”, “Che papusa oí”, “Madame Ivonne”, “Anclao en París”, “La casita de mis viejos”, “La reina del tango” o “La novia ausente”. Después de “Nostalgias”, vendrán “Nieblas del Riachuelo”, “Ave de paso”, compuesta por Charlo en Río de Janeiro, “La luz de un fósforo”, “Por la vuelta”, “Rubí”, “Rondando tu esquina”, “Tres esquinas” y sus dos grandes monumentos: “Los mareados” y “Garúa”. “Nostalgias”, de alguna manera, es el anticipo de esas creaciones. El poema de todos modos no parecía estar tocado por la varita mágica del éxito. En 1936 el director de teatro Alberto Ballarini lo había rechazado para la obra “El cantor de Buenos Aires” por considerar que no reunía los requisitos que se reclamaban para una obra de teatro montada en homenaje a Carlos Gardel. El propio Agustín Magaldi, cuando escuchó el tema por primera vez, dijo con tono burlón. “¿Y eso es un tango?”, una verdadera licencia verbal, ya que el repertorio de Magaldi estaba muy lejos de adscribir a la ortodoxia tanguera.
El poema habla de un amor correspondido, aunque no es ésa su íntima novedad. El personaje se expresa en una primera persona, pero a diferencia de otros abandonados, su dolor lo manifiesta a través del alcohol y aturdiéndose o disipándose con otros amores. “Quiero emborrachar mi corazón para olvidar un loco amor que más que amor es un pesar. Y aquí vengo para eso a borrar antiguos besos en los besos de otras bocas”.
¿Adónde llega? Seguramente a un cabaret o a un prostíbulo o algo parecido. A un lugar donde hay hombres solitarios y derrotados, música lenta y mujeres ligeras. Un video con Hugo del Carril, donde él aparece muy joven y muy elegante, describe un escenario parecido.
A diferencia de otros poemas, el mejor momento de “Nostalgias” está al final, cuando nuestro personaje dice a modo de despedida: “Quiero emborrachar mi corazón, para poder así brindar por los fracasos del amor”. Ese verso es sublime y terrible. “Brindar por los fracasos del amor”. Toda una filosofía existencial está condensada en seis palabras. El brindis convencional es un momento de alegría, de paz o de satisfacción. Aquí se brinda por la derrota, por el dolor, por el fracaso disimulado entre las luces, las risas, las caricias y los besos. Y, por supuesto, la nostalgia, la nostalgia de un amor perdido, de un amor que duele y lastima.
Después está la música. Cobián era un artista abierto a las novedades de su tiempo. Había vivido en Estados Unidos, conocía el jazz y le gustaba y su cosmopolitismo no lo desdibujaba sino que lo identificaba con su ciudad de una manera más consistente. Cadícamo era también un hombre de mundo, había viajado por toda Europa en más de una ocasión en compañía de Gardel, y disponía de una sólida formación literaria.
La composición musical de Cobián es compleja y rompe con algunos cánones tradicionales del tango. No era la primera vez que Cobián hacía algo parecido, y no va a ser la última. Según mi amigo Américo Tatián, el tango “Nostalgias” es una verdadera emboscada para los cantores improvisados. La emboscada está tendida a lo largo de todo el poema, pero el momento más peligroso se produce en los dos últimos versos del estribillo. Concretamente cuando dice “Desde mi triste soledad veré caer las rosas muertas de mi juventud”.
. Para cantar “Nostalgias” como corresponde hace falta tener un muy buen registro y extensión de voz, porque en ese tramo varían los compases y se complica la toma de aire. La advertencia siempre estuvo presente, por lo cual los grandes cantores marcharon hacia la emboscada con la certeza de que iban a saber eludirla.

lunes, 15 de mayo de 2017

José Valle presenta “Tambaleando madrugadas” en Bahía Blanca

El miercoles 24 de mayo a las 19hs, el escritor balcarceño José Valle presentará su nuevo libro "TAMBALEANDO MADRUGADAS" dentro del prestigioso ciclo “Un vermut con la historia” que se realizará en el mítico Café Miravalles, de avenida Cerri 777, frente a la Estación Sud de la ciudad de Bahía Blanca.
La conducción estará a cargo de Leo Margo, recitados Ariel Biagetti y la actuación de La voz sensual del tango: Gaby.
Estas páginas que se enumeran tras un sugestivo título tienen la sencilla misión de inmortalizar las vivencias de un hombre que ha recorrido una vida centenaria en menos de medio siglo. Las experiencias de un caballero que vio de cerca esas cosas que cualquier argentino hubiera querido protagonizar.
Una vida repartida entre reconocidos personajes del espectáculo, el boxeo, el fútbol, el turf, la política y la cultura, pero atravesada también por aquellos personajes anónimos que, desde la sencillez de la vida cotidiana, la frecuentación diaria y la vida de pueblo, nos enseñan a vivir y a valorar las cosas que no se pueden comprar. Esas que realmente importan.
José Valle invita en estas líneas a un grato paseo por reconocidos nombres que han marcado la historia argentina y nos han dejado tantas anécdotas y enseñanzas que son las que auténtica y espontáneamente corren de boca en boca alimentando nuestra cultura nacional y popular.
Nacido en San Agustín (Balcarce).
Historiador, productor musical, teatral, televisivo, cinematográfico, radial, publicitario y deportivo.
Fue manager de boxeo; fundó la revista “Noche de KO”, fue Director del semanario “El informador del Gran BSAS”, del semanario “Dossier Federal” y del Diario digital “Realidad Bonaerense”. Ideólogo de la cruzada por más difusión de tango y folklore en los medios masivos de comunicación y de numerosos ciclos culturales de contenido nacional.
Es creador y Director del Festival Nacional de Tango “CARLOS DI SARLI” de Bahía Blanca, del Festival de Tango de Monte Hermoso y el Ciclo BAHIA BLANCA NO OLVIDA. Fundó las bibliotecas “Alfredo Palacios”, de Santos Lugares y “Juana Manso”, de Pablo Podestá.
Es Presidente del Consejo Latinoamericano de Cultura y del Centro de Estudios y Difusión de la Cultura Popular Argentina (CEDICUPO).
Produce y conduce programas radiales desde hace 31 años, actualmente desempeñándose en “La fama es puro cuento” (Radio Mitre), “Realidad Bonaerense” (en más de veinte radios de la provincia de Buenos Aires) y “Vuelvo a vivir, vuelvo a cantar” (Radio Universidad Nacional del Sur).
Otras obras: “Francisco Ramírez, el caudillo enamorado”, “En el naipe del vivir, historias de Tango, Boxeo y Turf”, “Carlos Di Sarli, el señor con alma de niño”, “Roberto Achával, el último cantor de Pichuco”, “Chaco, una provincia que enamora”, “El silencio que mastica el pucho”, “Tanguito. Historia, personajes y anécdotas del 2x4” y gran cantidad de artículos sobre una enorme variedad de temas (historia, tango, boxeo, etc.).

jueves, 4 de mayo de 2017

Biografía cronológica de Julio De Caro

Su carrera se desarrolló a través de cuatro actividades principales: fue director, compositor, arreglista y violinista. Se convirtió en uno de los grandes intérpretes de la generación de 1910, pero a partir de 1923 creó un estilo original que lo convirtió en líder de su generación y modelo de las siguientes. En 1927 grabó su primer disco. Entre sus grandes éxitos cabe mencionar: "El malevo", "Boedo", "Berretín", "Nobleza de arrabal", "Flores negras", "Copacabana", "Tierra querida" y "Sueño azul". De Caro fue de los primeros en comprender que el destino del tango era la música -no el baile ni la canción- y avanzó en esa dirección, hasta donde le dio el aliento.
Nació en una vieja casona de la calle Piedad 1898 (hoy Bartolomé Mitre) un 11 de diciembre. Fue el segundo de 12 hijos. Sus padres -el músico de escuela, José De Caro De Sica y Mariana Ricciardi Villari- eran de origen italiano y estaban orgullosos de su ascendencia ilustre de poetas, literatos, políticos y artistas. Desde niño, a diferencia de su hermano Francisco, Julio tuvo una salud muy precaria. Cuando la familia se hizo más prolífica, se mudaron, primero a la calle Bolívar y, después, a Defensa al 2000, en donde el padre instaló un conservatorio que, además, tenía un anexo de casa de venta de partituras e instrumentos musicales. Con su hermano Francisco iniciaron sus estudios musicales con el padre y, luego, tomaron clases con David Boglia. Posteriormente, Julio estudió violín con el maestro Francassi. A partir de 1909 los hermanos comenzaron a dar recitales de música clásica en salas prestigiosas.
1913
La familia se mudó a la esquina de Catamarca y México. Julio comenzó el secundario en el "Mariano Moreno" y, junto a su padre, empezó a dar clases de teoría y solfeo.
1915
Le pidió al empresario De Bassi (amigo del padre) participar en la orquesta de la compañía de zarzuela como segundo violín para el teatro "Lorea" (actual Liceo). Le rogó además que no le contara a su padre ya que éste tenía aversión por la música popular y quería que sus hijos sólo tocaran música "en serio". El secreto no fue guardado: su padre lo obligó a devolver los 5 pesos que había ganado esa noche por tocar y lo castigó con 8 días a pan y sopa en un rincón.
1917
Gracias a la ayuda de sus amigos, logró tocar en la orquesta de Roberto Firpo, en el Palais de Glace. Firpo le ofreció el violín y De Caro tocó "La Cumparsita". Después de verlo, Eduardo Arolas ("El Tigre del Bandoneón") lo invitó a tocar en su orquesta. Así, se incorporó al cuarteto, que quedó conformado por ellos dos más Rafael Tuegols y José María Rizutti. Con este grupo estrenó su primer tango: "Mon Beguin". Su padre decidió poner punto final a las correrías de Julio. Una madrugada lo esperó en la puerta de la casa y el joven tuvo que confesar la verdad. Indignado, don José le preguntó si quería ser un buen médico o un vulgar tanguero. Ante su elección por el tango, su padre lo echó de la casa y Julio se fue a vivir con los abuelos. Se encaminó definitivamente hacia el tango y tocó con Arolas durante dos años.
1919
De Caro y Rizutti se separaron de Arolas por cuestiones de dinero. Se unieron a Pedro Mafia y José Rosito. Formaron un cuarteto que debutó en El Parque de Talcahuano y Lavalle. Luego, Julio pasó a tocar el violín en la orquesta de Osvaldo Fresedo. Con él y en el Casino Pigall tocó durante más de un año.
1921
Se casó en Uruguay y tuvo un breve matrimonio del cual nació su única hija, Beatriz.
1922
Se radicó en Montevideo como primer violín de la orquesta del bandoneonista Minotto Di Cicco. Allí estrenó los tangos de su autoría: "La Farándula", "Maridito Mío" y "Milonga Corrida". Luego, lo contrataron para tocar con un cuarteto por mucha más plata que a sus compañeros. Pero Julio renunció a ese privilegio y repartió el dinero con sus compañeros en partes iguales, formando una sociedad corporativa.
1923
De vuelta en Buenos Aires, heredó el sexteto de Juan C. Cobián. Formó luego su famoso sexteto con Francisco De Caro, Emilio De Caro, Pedro Maffia, Luis Petrucelli y Leopoldo Thompson. En 1924 comenzaron a tocar en el Café Colón de Avenida de Mayo. El Conde Chikoff los salvó de las penurias económicas: les ofreció una fortuna para tocar en sus tés danzantes.
1925
Tocó con su orquesta en el Palais de Glace en una recepción protocolar que le brindó la aristocracia porteña al Príncipe de Gales. El director de la empresa discográfica Víctor, Mr. Scheney, le regaló, como reconocimiento a la venta de sus discos, el novedoso y revolucionario violín corneta, que le daría un sonido aún más personal a sus interpretaciones.
1926
El presidente Marcelo T. de Alvear se declaró su admirador. Como retribución, De Caro compuso "Guardia Vieja", dedicado al presidente y que se convirtió en el éxito de la temporada.
1927
En abril realizó con el sexteto una gira por Brasil y estrenó los tangos "Copacabana", "Tierra Querida" y "Olimpia". Tuvo tanto éxito que se quedó hasta fines de septiembre.
1931
Se embarcó rumbo a Europa. Se presentó en Niza. Allí tuvo como público a Carlos Gardel, que, desde su mesa, ofició de "presentador", y a Carlos Chaplin, que bailó el tango "El Monito". Pasó luego a Montecarlo, Cannes, Italia, Turín, Génova y Roma. Cambió la imagen de los tangueros argentinos "for export", que cantaban vestidos de gauchos, por un elegante smoking. La gira terminó en París, donde fue invitado por el Barón Rotshchild para actuar en dos grandes recepciones en las que estuvo presente Aga Khan.
1932
Amplió su orquesta y comenzó una etapa nueva, con arreglos orquestales que incluyeron instrumentos de viento-madera, viento-metal y percusión.
1937
Actuó en Viña del Mar (Chile), dirigiendo su Orquesta Internacional Melódica. La cantante era Paloma Efrón "Blackie" y el chansonier, Edmundo Rivero. Ya en Buenos Aires, apareció su padre después de 20 años de ausencia, al finalizar un concierto en el Teatro Ópera. Con lágrimas en los ojos, le pidió perdón. Padre e hijo se reencontraron. Entre 1937 y 1940 De Caro grabó algunos tangos, como "Derecho viejo" y "Fuego". En ellos transformó su agrupación tradicional y dio lugar a la incorporación de nuevos instrumentos que modificaron su inconfundible acento tanguístico.
1940
Volvió con el ritmo y la característica que le dieran fama y prestigio y desechó las innovaciones sinfónicas que había realizado. Con su orquesta inauguró el casino de Mar del Plata.
1946
Oponiéndose a ciertos proyectos que perjudicaban a los músicos, encabezó un movimiento que derivó en una gran huelga, a la que se sumaron artistas, locutores y escritores.
1950
Volvió a actuar en Radio El Mundo, pero, al ser boicoteado por el director artístico de la emisora, decidió retirarse.
1953
Ante la instistencia de sus amigos se presentó en Radio Belgrano. Por problemas con la emisora, De Caro optó, ahora sí, por retirarse.
1959
Se casó en segundas nupcias con Cora Ambrosetti.
1965
Ben Molar, que había comenzado su lucha para instaurar el 'Día Nacional del Tango', lo convenció para que volviera a escribir un tango. Junto con Nicolás Cócaro hizo entonces "Un silbido en el Bolsillo" para los "14 con el Tango".
1975
Otra vez Ben Molar lo convenció de componer. De este trabajo, junto con Ernesto Sábado, Cátulo Castillo, Florencio Escardó y Leopoldo Díaz Vélez entre otros, salió el disco "Los 14 de Julio De Caro".
1977
El 11 de diciembre, al cumplir 78 años y, en conmemoración al primer 'Día Nacional del Tango', le hicieron un homenaje en el Luna Park. Participaron todas las orquestas y todos los cantantes de la época. De Caro lloró ante 15 mil personas que le cantaron el feliz cumpleaños. Fue la última vez que estuvo arriba de un escenario.
1980
La familia se fue de vacaciones a Mar del Plata con Julio ya muy enfermo. El 11 de marzo falleció.
1982
Bel Molar logró que sus restos fueran trasladados a Buenos Aires, junto al otro hombre que revolucionó el tango, su hermano Francisco.