lunes, 24 de abril de 2017

Abel Fleury

Fleury nació en Dolores, provincia de Buenos Aires, el 5 de abril de 1903. Provenía de una familia trabajadora; su madre, Juana Peón, planchadora, y Francisco el padre, hombre "de mil oficios" se ganaba la vida como panadero. A los 11 años le brotó la vocación musical; al pasar por la peluquería del pueblo sintió el sonido de una guitarra paisana que se le prendió al recuerdo para toda la vida. Desde ese instante le insistió a su madre para que le comprara una guitarrita. Y ella le dio las primeras lecciones, pasándole los tonos de un estilo y una milonga
Desde ese momento, hasta el fin de sus días las seis cuerdas se convirtieron en una pasión desvelada. Más tarde fue consolidando conocimientos en contacto con músicos populares de Dolores y otros intuitivos que pasaban por allí. Con el tiempo el destacado músico argentino Honorio Sicardi le dio lecciones de armonía. A los 20 años abandonó su pueblo y también se le despertaron las ansias de andar caminos. Residió alternativamente en Mar del Plata, Tres Arroyos, Tandil, La Plata, Buenos Aires, dando conciertos y lecciones a numeroso alumnado
En 1933 se radicó en Buenos Aires, dándose a conocer por todo el país gracias a la generosidad de Fernando Ochoa que lo hizo participar en sus audiciones radiales. En ese momento comenzó múltiples y variadas actividades realizadas en corto tiempo Con su guitarra misteriosa ofre~ ció conciertos individuales por todo el país, en los rincones más insólitos. Además de hacer los fondos musicales de los poemas que recitaba Ochoa, creó y dirigió los famosos escuadrones de guitarras, constituidas por entre 12 y 15 intérpretes.
Luego participó en los fines de fiesta" de las obras teatrales de Claudio Martínez Paiva: "Joven, viuda y estanciera" y "Ya tiene comisario el pueblo", participando junto a las primeras figuras de la escena nacional como Eva Franco, los actores Santiago' Arrieta, Marcos Kaplan, Pedro Tocci, Malvina Pastorino, Tita Merello, y otros.
Por corto tiempo formó el Cuarteto Popular Argentino con Sebastián Piana (piano), Pedro Maffia (bandoneón) y Angel Corletto (contrabajo). Sus giras internacionales comenzaron en 1948; primero actuó en Chile, luego Uruguay y Brasil, país éste que recorrió en casi toda su extensión penetrando incluso en la selva del Matto Grosso. Finalmente Europa: España, parte de Francia y Bélgica, Portugal.
Fleury fue uno de los primeros difusores de la música latinoamericana en el continente europeo, interpretando autores nacionales como Adolfo Luna, Pedro Herrera, Gómez Crespo, Tremsal, Juan de Dios Filiberto, Joaquín López Flores, los paraguayos Agustín Barrios, Félix Pérez Cardozo, Pablo Escobar, los uruguayos Eduardo Favini, Rubén Menéndez, Isaias Savio, Martínez Oyanguren. Héctor G. Costa, los brasileños Alberto Scupinari, Villa Lobos, Dilermando Reis, Lorenzo Fernández, el boliviano Eduardo Caba y Antonio Lauro de Venezuela. En su repertorio también incluía autores clásicos: Bach, Mozart, Haendel, Sor, Tárrega, Schubert.
Fleury fue un constante caminador, con su instrumento, por los senderos del país y el mundo. Realizó sus conciertos en el exterior por medios propios sin ningún tipo de ayuda oficial. Recorrió parte de Europa en los años 52 y 53, dejando un gran recuerdo en todos los lugares que visitó, dando un gran ejemplo de humildad y talento.
En España el gran musicólogo y crítico de arte español Eduardo López Chavarri, sostuvo: "Su concierto fue una magnífica lección de estilo. Sugerencias maravillosas nacían de su encordado que en sus manos vuelve a ser el instrumento misterioso que apenas desde el gran Tárrega nos es dado oír" (diario "Las Provincias", 12/2/53). Este músico bonaerense no fue un folclorista, sino un artista de formación clásica, sin embargo con su talento supo traducir fielmente el espíritu de la pampa húmeda y darle trascendencia universal a través de sus melodías. Por ello en los años 30, cuando nos visitó el gran poeta español Federico García Lorca, en una reunión donde también se encontraba Ochoa, oyó interpretar al guitarrista temas de su repertorio. Cuando terminó, el lírico español lo estrechó en un abrazo y le dijo:"¡Chico,tú no perteneces a América sino al Mundo!". Esa trascendencia universal se reflejó en hechos insólitos: "Estilo Pampeano" una de sus obras cumbre figura desde hace más de treinta años como composición obligatoria en la Escuela Musical de Tomsk, Siberia, Rusia. El autor nunca estuvo en ese país.
Poetas de gran nivel como los uruguayos Yamandú Rodriguez y Víctor Lima le brindaron sus mejores versos. Yamandú afirmó en una glosa: "Abel Fleury no es un guitarrista más, es la guitarra toda,, por donde se aroma el alma de la patria". Pedro Boloqui de Chascomús también le dedicó sentidas décirnas, lo mismo que el tucumano Emilio Rubio. A ellos se suma el cantor y payador oriental López Terra, y el cantor y compositor santiagueño Rodolfo Ovejero. El pringlense Lorenzo Girola -fallecido hace pocos años?, cuando murió el músico dolorense, compuso el triste "Adiós a Fleury", para guitarra solista, una página muy sentida. últimamente Argentino Luna lo evoca en su milonga "Patrón del Clavijero".
El 9 de agosto de 1958, a los 55 años de edad, este gran sensitivo partió de la vida. Cuarenta años se cumplen de su deceso; en forma asombrosa el arte de Fleury sigue conquistando nuevos y lejanos horizontes. Su música sigue sonando más allá del olvido y la indiferencia, latiendo eternidades.
Articulo de Héctor García Martínez publicado en la revista "De mis pagos" en 1995

viernes, 14 de abril de 2017

POR LA VUELTA: con Karen Arranz y Gaby "la voz sensual del tango" en Bahía Blanca

El sábado 22 de abril a las 21,30 hs se presentará en el Teatro Municipal de Bahía Blanca el espectáculo “Por la Vuelta” donde se conjugará el tango y el folklore con dos de las más importantes voces que ha dado la ciudad en los últimos años.

Karen Arranz y Gaby “La voz sensual del tango” ofrecerán lo mejor de su repertorio en una velada inolvidable donde no faltarán invitados y baile. El decidor Alejandro Lavigne, los bailarines Natalia Gastaminza y Gustavo Rodríguez, Yasmila Regueiro y Sergio Barriga completarán el elenco.
“Hace tiempo quiero unir los dos grandes géneros nacionales, el tango y el folklore, en una función musical; creo que en Karen y Gaby encontramos una dupla que nos representa de la mejor manera. Bahía Blanca tiene grandes valores que hacen nuestra música, en este caso elegí a dos mujeres jóvenes, bien distintas, que se llevan muy bien debajo del escenario e intentarán sacar lo mejor de sí sobre las tablas junto a excelentes bailarines. Es una propuesta interesante que, sin duda, será del agrado de la gente que concurra”, aseguró José Valle, productor del espectáculo y director del Ciclo Bahía Blanca NO Olvida.
Las entradas anticipadas están a la venta en la boletería del teatro con un importante descuento del 20%, beneficio que se extenderá a los jubilados hasta el día de la función
Karen Arranz: Cantante, guitarrista, autora y compositora, nació en Coronel Dorrego el 17 de febrero de 1975. Tuvo su primer acercamiento a la guitarra cuando tenía 3 años.
Su primera actuación fue integrando Hermanas Arranz, junto a Verónica y Azucena. El trío se nutrió de música pampeana puliendo coplas que desde pequeña supo hacer suyas con simples tarareos en el jardín de infantes Nº 2 de El Perdido o la primera caricia guitarrera en la Escuela Nº 4.
Grabó varios discos, entre los que se destacan A nuestros padres, Personalidad y talento, Así le canto a mi gente o el grabado, con el maestro Alberto Manarino (primera guitarra de Carlos Di Fulvio), Milongueo del ayer .
Participó de un disco que representa al canal Argentinísima Satelital de Buenos Aires, llamado Las nuevas voces del interior.
Se perfeccionó en el Conservatorio Provincial de Música de Bahía Blanca. Fue revelación Cosquín '99 y de la Yerba Mate Playadito en Apóstoles, Misiones.
Condujo durante 20 años el programa Entre nosotros, por Radio Nacional Bahía Blanca,
Gaby “La voz sensual del tango” es una de las más exitosas representantes del tango joven, con estilo, imagen y repertorio innovador que, sin salir de la línea clásica, deja su personal impronta en espectáculos, grabaciones e incursiones audiovisuales.
La morocha busca innovar el tango en cada una de sus presentaciones con vestuario poco convencional, tangos rescatados del olvido e interpretaciones “tangueras” de canciones provenientes de otros géneros.
Se ha consolidado como la cantante de tangos del momento, por su belleza, sensualidad, y espectacular voz.
Actualmente está trabajando en la producción de su séptimo trabajo discográfico.
Gaby es una “rara avis” dentro del género del 2x4 es compositora, escritora, guionista, conduce su programa radial desde hace 12 años y es Lic. en Ciencias de la Comunicación.

viernes, 31 de marzo de 2017

Luis Domingo Berho


Nació el 4 de agosto de 1925 en San Manuel, Partido de Lobería,hijo de María Rochford (de ascendencia irlandesa) y Juan Berho (de ascendencia vasca) nació en un humilde hogar rural de San Manuel, en Lobería. 

Su padre murió a poco de nacer él y la familia se trasladó entonces al paraje Cerro de la Guitarra, en las vecindades de San Manuel, donde cursó solo hasta el 4° grado primario, pues en aquel entonces en las zonas rurales no se enseñaba más que hasta ese nivel. Aun así, desde niño, sintió atracción por los versos y el conocimiento en general.1A los 17 años abandonó su hogar y comenzó a recorrer numerosos pagos, como Monte, Balcarce, Mar del Plata (llevado por el servicio militar obligatorio, que incluyó un fugaz paso por Bariloche) , Bahía Blanca, San Justo, Navarro y otros, sin retornar nunca a Lobería.
Adhería a los hombres de las estaciones de tren que realizaban el trabajo golondrina. Le interesaba más este tipo de tareas, como la de estibar bolsas con el material cosechado. El linyera era habitual en estos lugares, y solía haberlos anarquistas, que llevaban algún libro. Al juntarse Berho con ellos, estos le transmitieron el gusto por la lectura, hasta el punto de que llegó a leer, siendo chico, obras del arte clásico europeo, como la Divina Comedia. Pero en sus obras prefirió utilizar la forma de hablar más popular en las áreas rurales, que era la décima del Siglo de Oro Español. Esta forma difícil, con rimas en palabras consonantes (a partir de la última vocal acentuada) con un entramado complicado pero muy usado popularmente por payadores, y a su vez por letrados, era dominada por Berho, quien buscaba la perfección de la palabra, que esta fuese rica y poco común en el uso, y que él ubicaba en el lugar preciso para dar con la rima en forma coherente.
Fue recién a los 28 años, en 1954, que realizó su primera publicación en Mar del Plata, Cortando Campo, siguiéndole, recién en 1972, Puerta a Juera publicado en Buenos Aires.
En Mar del Plata conoció a Roberto Cambaré, máximo exponente letrista de la década del 60. En 1968 el cantor Víctor Velásquez grabó un disco para el sello Odeón en el que incluyó el tema Las dos aves de Berho.
Durante la década del ’70 su nombre comenzó a hacerse muy conocido de la mano de diversos cantores; como Argentino Luna, que le grabó Tambo (en un fragmento) y también Visita, y el correntino Francisco Chamorro, quien musicalizó algunos de sus temas, que iban a cobrar fama al ser cantados por Alberto Merlo, quien le grabó al menos siete temas, entre ellos las milongas de Lobería y Estación de Vía Muerta.
Falleció un 26 de septiembre de 1992 San Justo, Provincia de Buenos Aires.

HÉCTOR DEL VALLE

Nació en Sarandí, Avellaneda,el 12 de septiembre de 1936  siendo su familia nativa de Barracas al Sur. Por entonces era Avellaneda un emporio de la gauchería, con más de 600 reseros registrados, y con tropas llegando desde la llanura profunda con destino a los frigoríficos. 
Y su casa -que era casa de músicos, con un tío que cantaba antiguos estilos y milongas no menos-, recibía a menudo, reseros, cantores, payadores y verseadores, portadores de una expresión criolla que lo marcó, llevándolo -andando el tiempo-, a iniciarse en la composición de sus criollos versos.
Preocupado por hablar con fundamento, se nutrió en la lectura de buenos autores, y su profesión de cantor criollo que lo llevó a recorrer toda la provincia, le brindó el paisaje y el contacto con gente campera, completando así su aprendizaje.
La consistencia rítmica de su guitarra la trasladó a sus versos, y así, con un lenguaje popular mechado con expresiones camperas, le escribió a ranchos, pingos, pilchas, personajes, parejeros, tareas, boliches, por decir algo, pero su continua afición por la lectura de temas históricos, terminó por volverlo un entendido en la historia fronteriza de fortines y tolderías, y en estos temas, siempre al modo criollo, abordó la composición de su poesía, con asuntos e historias nunca antes referidas.
Del Valle es un buen poeta, conciso, claro en su expresión y original en su creación, y si durante mucho tiempo privilegió su condición de cantor relegando su realidad de poeta, finalmente le abrió las tranqueras, floreciendo así las siguientes publicaciones: “Hablando en Criollo”, “Entre los Talas”, “Cantando lo Mío”, “Bordoneando”; y con condición de revista publica en 2001 “Héctor del Valle con la historia Argentina”, que sería, de alguna manera, un anticipo de su más preciado libro aparecido en 04/2004, “Cosas de la Historia Chica”, de importante formato y con 422 páginas.

JUANON LUCERO: PATRIOTA Y CANTOR

Nació un 31 de diciembre del año 1946, en la ciudad de San Luis en el seno de un familia humilde y ligada a la tradición folclórica compuesta por sus padres y seis hermanos.Sus comienzos en el canto fueron en los actos escolares y reuniones familiares. Con su hermano Santo, formó el dúo “Los Hermanos de Cuyo”, actuando en peñas y festivales. En el año 1987, debutó como solista en el Festival “Cuna de Compadres”. Allí resultó consagrado como la “Revelación Musical” y en consecuencia grabó su primer disco, titulado: “Alma Corazón y Pueblo”. A partir de entonces, comienzó una intensa actividad en los festivales de cuyanos tales como: Rivadavia le canta al Pais; Festival del Ajo y Santa Lucia, entre otros.
En el año 1990, registró su segundo disco zonal titulado: “Simple como mi Pueblo”. Entre los años 1991 y 1995, grabó otros tres discos y amplió sus presentaciones a otras zonas del país.
En la temporada 1996 /1997 ingresó a los grandes festivales nacionales, incluyendo Cosquín y Jesús María, logrando de esta manera su consagración total y sin dejar de ser el “artista obligado a todos los eventos y convocatorias del folklore de cuyo.
En el año 1999, volvió a grabar bajo el título “Me arruinaste la vida” para el sello Jam. Desde el año 2001 al 2004 grabó otros cuatro discos y de esta manera llegó el momento de su primer álbum a nivel nacional para el sello GLD bajo el título: “Recordando Boliches”, donde se reúnen 16 magníficos temas, entre los que se incluye una versión remozada de su mayor éxito “Caña Doble”. Se completó además con “Los Carnavales Cruzeños”, “Poncho Rojo”, “A mi Gente” y “Cielo y Hoguera”. También se destacan los valses: “Porque te Extraño”, “Sólo quiero ser tu amante”, “San Luis” y “Mi amor llora por ti”; los chamamés: “Aquel beso de Amor” y “A Monteros”; el gato: “Mi colorado”; la polca: “Voy a enseñarte”; la milonga: “Cuatro letras para un verso”; el fox trot: “Nieve”; la canción: “Mi retrato” y la cueca: “Recordando Boliches”.
Falleció el 9 de Septiembre del 2014 de madrugada en la Clínica Allende de la ciudad de Córdoba donde estaba internado desde hace varias semanas. Tenía 68 años y padecía cáncer. Sus restos mortales serán velados en el hall de ingreso de la Legislatura de la Provincia y luego serán cremados. Las cenizas serán esparcidas en la Calle Angosta en la ciudad de Villa Mercedes.

martes, 21 de marzo de 2017

Aldo Campoamor |

Se llamaba Aldo Vitorio Chiavegato, como buen hijo de italianos, y aunque tuvo que radicarse de niño en Córdoba con su familia por problemas de salud y allí se iniciaría como cantor, era nacido en pleno centro porteño.

Comenzó en 1934 con la orquesta de Horacio Pettorossi y luego con Roberto Zerrillo. Actuó en Francia hasta 1946, grabando canciones con la orquesta de Francisco Canaro y a su vuelta a Buenos Aires ingresó a la orquesta de Ástor Piazzolla, hasta 1949 que comienza a actuar como solista. En 1958 se suma a la orquesta de Mariano Mores
En 1948, abandonó la orquesta de Astor y comenzó una nueva etapa. En 1952 debutó como solista en la audición Patio de tango de Radio El Mundo.
En estos años, alternó su tarea artística con otros trabajos. En 1958, es invitado a integrar la compañía de Mariano Mores, para la obra musical Luces de mi ciudad. Y al año siguiente, con la orquesta de Mores, se fue de gira a Venezuela.
Fue el autor de la música y la letra del tango “Che Marieta”.

martes, 14 de marzo de 2017

Los Cantores de Quilla Huasi

Los Cantores de Quilla Huasi es un conjunto folclórico argentino creado en Buenos Aires en 1953.
 Está considerado como uno de los más importantes grupos de la historia de la música folklórica de Argentina. Publicaron 38 álbumes oficiales originales, el último de ellos en 1987. Entre las canciones más conocidas aportadas al cancionero argentino se encuentran "Zamba de las tolderías" (Portal-Valles-Luna) y "La compañera" (Valles), "Pastor de nubes" (Portal-Castilla), "Del tiempo i mama" (Giménez), "Zamba para bailar" (Navarro).
Su nombre significa en quéchua "cantores de la casa de la luna", y les fue puesto por el músico Buenaventura Luna (1906-1956), uno de los precursores de la difusión masiva de la música folklórica en Argentina.
La primera formación estuvo integrada por Carlos Lastra (rionegrino), Fernando Portal (salteño), Carlos Vega Pereda (salteño) y Ramón Núñez (bonaerense). En 1956, Oscar Valles (porteño) reemplazó a Fernando Portal; en 1962, Roberto Palmer (pampeano) reemplazó a Carlos Vega Pereda; y en 1970, Ramón Navarro (riojano) reemplazó a Ramón Núñez.
Debutaron en la tradicional confitería Richmond ubicada en ese entonces en la Esmeralda de Buenos Aires y grabaron su primer álbum en 1956, con la grabadora TK, bajo el título de Los Cantores de Quilla Huasi (TK LD 90-068), donde se incluyen dos de sus temas más exitosos, "Zamba de la toldería" y "La compañera".
A lo largo de su carrera, Los Cantores de Quilla Huasi han editado cerca de 50 discos, popularizando estilos folclóricos argentinos como la zamba, la cueca, la chacarera, el gato o el chamamé.
En 1964 debutaron en el Festival de Cosquín y al año siguiente obtuvieron un éxito rotundo en el mismo, cuando tocaron la noche del lunes 24 de enero, de las 2 a las 6 de la mañana, para finalizar siendo llevados en andas por la multitud.1
En 1972 grabaron en Japón un álbum enteramente dedicado al tango bajo el título de La Cumparsita, que fue relanzado en Argentina en 1975 bajo el título Tangos por Los Cantores de Quilla Huasi.
En 1981 Ramón Navarro dejó el grupo para retirarse y lo mismo hizo en 1983 Oscar Valles. En 1987, Los Cantores de Quilla Huasi grabaron su último álbum, incorporando a Miguel Delgado.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Bahía Blanca No Olvida:Homenaje al Poeta Mario Iaquinandi

El próximo sábado 11 de marzo el Ciclo Bahía Blanca No Olvida presentará el espectáculo “MARIO IAQUINANDI, 80 AÑOS” sobre la vida y obra de Mario Iaquinandi, en el Café Histórico de la ciudad (Av. Colón 602) desde las 21.30 hs. Los encargados de contar aspectos de su vida y anécdotas que sólo pueden conocer quienes estuvieron cerca del poeta serán Mariel Estrada y Antonio Germani, quienes desde hace más de 25 años llevan adelante el Salón de Arte que lleva su nombre y que fuera el sueño de este bohemio y talentoso bahiense. Las páginas musicales de Iaquinandi serán interpretadas por la cantante Gaby “La voz senusal del tango” y el guitarrista Quique Lorenzi. Bajo idea y producción general de José Valle.
Como corolario de este merecido homenaje, el martes 14 de marzo a las 10 hs se colocará una plaqueta con su imagen y una breve referencia de su vida y obra en la fachada del que fuera su hogar de juventud sito en 19 de Mayo 226. Allí se había inaugurado una Baldosa que no olvida en el año 2012, durante el 2° Festival Nacional de Tango de Bahía Blanca Carlos Di Sarli, que fue destruida accidentalmente. Como en cada iniciativa cultural realizada por José Valle, el desmán es reparado con una nueva referencia para que las huellas de quienes hicieron grande nuestra cultura nacional no sean borradas por el tiempo.
Mario Iaquinandi nació el 14 marzo 1937. Su versatilidad lo hizo desplegarse en las múltiples facetas de periodista, escritor, productor creativo y director artístico en distintas emisoras del país, pero también como actor, integrando diversos elencos en escenarios capitalinos. Junto con Héctor Negro, Osvaldo Avena y otros poetas integró la llamada: “Revolución del 60”, siendo galardonado como mejor autor del Río de la Plata en 1970.
Como compositor alcanzó notoriedad a través de los tangos: “Contáme una historia” y “María de nadie” con música de Eladia Blázquez. Llegarían más tarde: “Romance para una vereda”, “Mi ventana triste”, “Mi sábado sin vos”, “Un hombre nuevo”, “Réquiem para un tiempo niño”, “La historia de los dos”, “Triste espejismo”, “Andando a solas” y “Mi ciudad sin tí”

lunes, 27 de febrero de 2017

Osmar Maderna

El café Marzotto de calle Corrientes fue el escenario de grandes orquestas y cantores de los años cuarenta. En el palco ubicado al fondo del salón, actuaron Troilo, Caló y debutó Floreal Ruiz. Fue allí donde se presentó por primera vez Osmar Maderna con su flamante orquesta constituida poco tiempo después de que se separara de Miguel Caló, con quien había conformado la célebre “orquesta de las estrellas” a la que había ingresado en 1939 en reemplazo de Héctor Stamponi.
Para 1946 Maderna ya era una personalidad artística reconocida por los mejores músicos de su tiempo. El fraseo de su piano, sus clásicas notas agudas en los acordes finales, sus fantaseos solos, fueron la marca distintiva de un estilo elegante, sugestivo y discreto, un estilo ubicado en las antípodas del de Juan D’Arienzo o Alfredo De Angelis, pero también ajeno a cualquier aspiración sinfónica .
Osmar Maderna nació en la localidad bonaerense de Pehuajó en 1918. Su padre tocaba el acordeón y siempre apoyó las aspiraciones musicales de su hijo.
Maderna dirigió su propia orquesta durante cinco años. Grabó 56 temas y allí está lo más representativo y original de su obra. Entre esos temas merecen destacarse entre otros: “Fantasías en tiempo de tango”, “Lluvia de estrellas”, “Concierto a la luna”, “El elegante”, “Loca bohemia”, “Qué noche”, “En tus ojos el cielo”, “Escalas en azul”, “La noche que te fuiste”, “Volvió a llover”, “Rincón de París”, “Cuento azul”, “Lirio”, “Amor sin adiós” y “Rouge”. El primer tema grabado por la flamante orquesta es “Margó”, el poema de Homero Expósito interpretado por Verri. También de Expósito es “Te llaman pequeña” su tema fetiche, con el que iniciaba y concluía sus presentaciones. Otro de los temas destacados es “Tarde gris”, un tango que Gardel había interpretado en 1930 y que Maderna graba en 1946 acompañado por la voz afinada de Pedro Dátila.
Como todo vanguardista, Maderna no fue un músico de multitudes, pero fue muy respetado por sus colegas y muy considerado por la crítica especializada. Los temas que impuso adquirieron fama internacional. “Te llaman pequeña” fue cantado, entre otros, por Pedro Vargas. “Lluvia de estrellas”, figuró en una película de Walt Disney. Y “Concierto a la luna” fue interpretado, entre otros, por Paul Whiteman.
Maderna murió a los 33 años en un accidente de avión. Como Gardel, ganó la inmortalidad en una tragedia aérea. En marzo de 1951 había obtenido el brevet de aviador. Un mes después se mató junto con su acompañante Ernesto Rodríguez en el límite de Lomas de Zamora. Ya se retiraba del aeródromo cuando un amigo lo desafió para hacer unas pruebas en el aire. Su esposa -Olga Mazzei- intentó disuadirlo, pero fue en vano.
Osmar Maderna murió en su hora de esplendor, cuando el futuro se abría generoso a su talento e inspiración.

martes, 21 de febrero de 2017

Gaby cerró el 4to Festival Nacional de Tango de Monte Hermoso

Tras tres jornadas a puro tango en la ciudad balnearia de Monte Hermoso, Gaby "la voz sensual del tango" fue la encargada de poner broche de oro a un Festival que crece año a año. “La voz sensual del tango” ofreció su espectáculo “La morocha”, el mismo que llevó con gran éxito a diferentes ciudades de la costa atlántica durante esta temporada estival: Villa Gesell, mar del Plata, Necochea y Pinamar.
Tras la particiáción de los grupos de danza Tango Monte Baila y Tango Dorrego Baila, Gaby alternó sus canciones con historias personales y anécdotas relacionadas con el surgimiento de los tangos: sus comienzos, los primeros pasos en Buenos Aires, su trabajo con el humorista Calígula, historias de Enrique Cadícamo, Juan Carlos Cobián, Alberto Morán, Edmundo Rivero, Juan Domingo Perón, José María Contursi, Argentino Ledesma y Facundo Cabral son algunas de las temáticas que cautivaron al público. En absoluto silencio la gente acompañó cada historia; festejó cada tango con fervoroso aplauso y coreó los clásicos del género para finalizar en un estruendoso “¡Viva!” cuando la morocha gritó: “¡Viva Monte Hermoso y Viva el tango!”.

Juanita Larrauri

Nació en el barrio porteño de Floresta el 12 de marzo de 1910. A los veinte años debutó en Radio Nacional conocida después como Radio Belgrano. Larrauri fue por sobre todas las cosas una cantante de radio, de la formidable radio de la década del treinta. Es así como después de su performance en Radio Nacional, al año siguiente participó en los programas de Radio Mayo y Radio Rivadavia. Lo hacía acompañada de guitarras y en el caso que nos ocupa, las templadas por Humberto Carretero y Marcos Pedretti.
En 1934 está con la orquesta de Alberto Gambino y en 1935 es la artista de Radio Prieto, acompañada por músicos de la talla de Minotto Di Cicco y Francisco Tropoli. En 1936 entra a Radio del Pueblo. Lo hace por la puerta grande. Radio del Pueblo en esos años disponía de una audiencia masiva y popular. Sus radioteatros hacen lagrimear a jóvenes y viejas, a hombres y mujeres. Es el mismo público que ahora disfruta de los tangos interpretados por la ya popular Juanita. Son tango sentimentales, tal vez algo cursis, pero de gran recepción popular. Para ese año graba su primer disco. Lo hace con el sello Odeón. Son dos los temas que allí se registran: “Castigo” y “Sueño fue”. Después de su temporada en Radio el Pueblo, pasa a cantar en Radio Mitre. Lo hace acompañada por la orquesta de Horacio Pettorossi.
O sea que en los umbrales de la década del cuarenta, Larrauri es una de las mujeres más populares del tango, una cantante a la altura de Nelly Omar, Mercedes Simone o Ada Falcón. Sin embargo, cuando se inicia la década del cuarenta ella decide dejar su carrera artística para comprometerse con el peronismo. No fue la única cantante que se identificó con el general Perón, pero fue la única que dejó su carrera artística para volcarse de lleno a la política.
Hugo del Carril, Héctor Mauré, Oscar Alonso, Alberto Castillo, Jorge Vidal, por citar algunos de los más conocidos, grabaron himnos y marchitas en alabanza al nuevo movimiento político, pero todos siguieron cantando. Tita Merello, Nelly Omar, Mercedes Simone, también se identificaron con el peronismo, pero Juanita a diferencia de todas ellas y ellos, lisa y llanamente abandonó los escenarios. Y su exclusivo y apasionado testimonio musical a la causa peronista, fue la grabación del tema “Evita capitana”.

Su entrega a la causa fue generosa y definitiva. Evita le encomendó organizar la rama femenina del peronismo y en 1952 fue la primera senadora mujer en nuestra historia. El mandato era hasta 1958, pero el 16 de septiembre de 1955, los militares derrocaron a Perón.
Abandonó los escenarios y los micrófonos, pero alguna relación íntima mantenía con el tango porque en 1949 se casó con el pianista Francisco Rotundo, uno de las grandes orquestas de los cuarenta y los cincuenta, la orquesta que contó con cantores de la calidad de Floreal Ruiz, Enrique Campos, Julio Sosa y ese sugestivo y exquisito cantante que fue Alfredo del Río. Como su esposa, Rotundo era peronista y a partir de 1955 sufrió las humillaciones de la censura y las persecuciones.
Juanita Larrauri en 1973 fue otra vez elegida senadora y otra vez su mandato no lo pudo concluir porque el 24 de marzo de 1976 los militares interrumpieron el proceso institucional. “La piba de mano a mano” murió el 21 de febrero de 1990.

Jorge Valdez

 Nació en Buenos Aires, en el barrio de Villa Urquiza, el 27 de enero de 1932. Desde muy pibe se interesó por la música y sus primeros lucimientos en la radio no fueron como cantor sino como pianista, Sin embargo, a principios de los años cincuenta, el muchacho ya sabe que su destino será el canto. Es afinado, tiene muy buen gusto y empieza a ensayar en esos años lo que luego serán sus célebres “fiattos falseteados”, un recurso que transformará en una marca registrada.
Ingresa a la orquesta de Juan D’Arienzo en 1957 con Mario Bustos y en reemplazo de Alberto Echagüe y Armando Laborde. En mayo de ese año, graba algunos de sus éxitos, como son “Andate por Dios”, “La calesita” y el bolero “Reloj”. Valdez va a estar casi ocho años con D’Arienzo. En ese período, grabará alrededor de ciento veinte temas, entre los que merecen destacarse algunos tangos que hoy son clásicos de su repertorio: “Marinera”, “Hasta siempre amor”, “Remembranzas” o “Estrella”. Con Mario Bustos, interpreta uno de los grandes éxitos de ese tiempo: “Baldosa floja”, la milonga de Julio Bocazzi, Dante Gilardoni y Florindo Sassone.
“Amor de verano”, grabado en 1964, será su último tango en su ciclo con el Rey del Compás, para muchos su momento de oro como artista. A partir de esa fecha, iniciará su ciclo de solista acompañado por diferentes orquestas, entre las que merecen destacarse la del maestro Osvaldo Requena, con quien graba, entre otros temas, “Gricel”, “En esta tarde gris”, “Carrillón de la Merced”, “Verdemar” o “Nubes de humo”. Otros de sus momentos significativos transcurrirán con Alberto di Paulo. “Barrio de tango”, “Fuimos”, “La vi llegar” o “Mimí Pinsón” son algunos de los temas interpretados en ese período.
Con Jorge Ragone integró la troupe de embajadores del tango y recorrió América Latina. En Bogotá, el cantante Raúl Iriarte, devenido en empresario de la noche, lo convoca una temporada junto con Juan Carlos Godoy, Oscar Larroca y Jorge Ortiz. No es el cantor de los mejores tiempos de D’Arienzo, pero lo que le empieza a fallar de voz le sobra en cancha para lucir su talento. A las giras por Latinoamérica, se suman las excursiones a Europa y luego a Australia, donde será aclamado de pie en los escenarios de Sydney y Melbourne.
En abril de 1990, después de una actuación en La Plata, sufre un accidente en la autopista. Fue a la madrugada y seguramente el que manejaba tenía unas cuantas copas de más. Se llevaron por delante un guardarrail a la altura de Dock Sud. Valdez ingresó desvanecido al hospital, pero en la ocasión murieron dos de sus amigos. Él no sufrió heridas graves, salvo un corte profundo en la lengua, por lo que su carrera de cantor en ese momento pareció llegar a su fin.
Amigos y admiradores manifestaron la solidaridad con su desgracia y lo estimularon para que se recuperara. Le costó mucho hacerlo. Ejercicios vocales, cursos de reeducación de la voz, sesiones interminables con especialistas. No le resultó fácil recobrarla, pero finalmente lo hizo. A mediados de los noventa reapareció en “El rincón de los artistas” ese templo del tango ubicado en Álvarez Jonte y Boyacá. Una multitud de seguidores se hizo presente esa noche para hacerle el aguante al ídolo.
A sus condiciones de cantante, Valdez le sumó las de compositor. Dos temas grabados en su momento por D’Arienzo merecen destacarse: “Por favor no vuelvas” y el tango escrito por Santiago Odamini, “Olvidemos todo”.
La muerte de su mujer lo hundió en un pozo depresivo del que nunca pudo reponerse. Seguía siendo convocado por los empresarios de la noche y asistía a las citas, pero ya no era el de antes, su tristeza era profunda y persistente. Una dolencia hepática obligó a internarlo en el sanatorio de Colegiales, donde falleció el 21 de febrero de 2002. Tenía setenta años y medio siglo en los escenarios. Su última actuación la realizó en Tucumán, pocas semanas antes de su muerte. Jorge Valdez descansa en el panteón de Sadaic en el cementerio de la Chacarita. Yo por lo pronto sigo disfrutando con “Adiós Chantecler” y con ese tango bello y triste que se llama “No llores por favor”, de José Luis Ricardi y Alberto Longo, grabado con D’Arienzo en 1961.

martes, 31 de enero de 2017

Sol, playa, y mucho tango en Monte Hermoso


Gaby 
El 17 de febrero comenzará la cuarta edición del Festival Nacional de Tango de Monte Hermoso con el auspicio de la Municipalidad de Monte Hermoso, la coordinación de la Secretaría de Tercera Edad a cargo de José Abraham y la dirección del escritor y productor cultural José Valle.
Las actividades iniciarán el viernes 17 a las 18 hs en el Centro de Convenciones donde tendrá lugar la Apertura Oficial con palabras del Intendente Marcos Fernández. Se ofrecerá la charla “Mitos y leyendas” sobre Carlos Gardel y Alfredo Le Pera por Carlos Benítez, Presidente del Círculo Gardeliano de Bahía Blanca, Francisco Cabeza (miembro del CGB) y José Valle (Presidente del Centro de Estudios y Difusión de la Cultura Popular Argentina). Asimismo, actuará Rodolfo Behrens interpretando temas de su último disco Tributo a Carlos Gardel.
Trío Polizzi
El mismo viernes, a las 19.15 se reemplazará la plaqueta Centenario Aníbal Troilo, sita en Peatonal Dufaur y Costanera, y desde las 20 hs habrá una clase de baile gratuita y exhibición por Corrie Marcone y Enzo Somoza en Peatronal Dorrego.
Concluyendo la jornada inaugural, en la misma peatonal y a partir de las 21 hs podrá disfrutarse de Show y Milonga con el Trío de Juan Carlos Polizzi, «Los purretes de Dorrego» grupo de Danza Tango Municipal de Coronel Dorrego y el cantante Jorge Nacud, ganador del Certamen Roberto Achával 2016. Al promediar la milonga se hará entrega de premios a las parejas de baile más sobresalientes de la pista.
El sábado 18 a las 19 hs en Peatonal Dorrego habrá exposición de monedas antiguas del coleccionista Juan Cruz Rodríguez, miembro del Centro Numismático Bahiense. Desde las 20 hs, en el escenario de la misma peatonal, Suma y Sigue presentará «Tanguera», obra de teatro a cargo de la Directora Flavia Majluf. Seguidamente, a las 21,30 hs, la Orquesta Bahía Blanca Tango con la voz de Pablo Gibelli, el ballet dirigido por Ana Benozzi y el Coro de la Universidad Nacional del Sur ofrecerán un show homenaje a Mariano Mores.
Corrie Marcone y Enzo Somoza 
Como broche de oro para estas tres jornadas tangueras teñidas de sol y mar, el domingo 19 a las 21 hs en Peatonal Dorrego el grupo de Tango Monte Hermoso Baila y Tango Dorrego Baila presentarán «Cabaret» a cargo de los profesores Corrie Marcone y Enzo Somoza. La cantante Gaby “La voz sensual del tango” presentará su exitoso espectáculo “La morocha” de gran repercusión en la costa atlántica durante su gira estival 2017. Y, finalmente, habrá milonga popular hasta que las velas no ardan.
En caso de lluvia las actividades programadas al aire libre se realizarán en el Centro Cultural Monte Hermoso.
Monte Hermoso se ubica en la zona sur de la costa atlántica bonaerense. El balneario se encuentra a 105 km. de Bahía Blanca y a 630 km. de Buenos Aires.
Destino veraniego por excelencia, la ciudad de Monte Hermoso explota en propuestas y satisfacciones cada temporada. Extensas playas de arenas doradas preludiando la inmensidad de las aguas aturquezadas, sombrillas y reposeras por doquier, y espacios propicios para el desarrollo de los más apasionantes deportes, le dan ese toque juvenil y divertido que absorbe incluso familias.
Las playas constituyen el principal atractivo turístico de Monte Hermoso, destacándose por su extensión de 32Kms.-limitada a un lado por el Partido de Coronel Rosales y al otro por la desembocadura del Río Sauce Grande en el Océano Atlántico-, y por sus corrientes carentes de aguas contaminadas y declives pronunciados. Pero si hay algo característico de estas playas paradisíacas, eso es la orientación geográfica de su tendido, la cual permite que el sol salga y se ponga sobre el mar.Debido a su ubicación geográfica Monte Hermoso tiene la característica de ser uno de los pocos puntos de la costa donde el sol sale y se pone sobre el mar.

viernes, 20 de enero de 2017

Hoy, Elías Alippi cumpliría 134 años

Fue un reconocido dramaturgo, empresario teatral, actor, director de cine y teatro argentino. Se le recuerda asimismo como un excelente bailarín de tango. Tenía el apodo de "el Flaco".
Alippi -en verdad se llamaba Isaías- era hijo de un talabartero italiano, de origen sefardí, que ansiaba verlo abogado. Pero al muchacho lo atraía más el escenario. Se presentó a Jerónimo Podestá y cuando éste le preguntó qué sabía hacer, contestó: "Bailar tango". Y fue en ese carácter que dos días después se floreaba con cortes y quebradas en "Justicia criolla", una "zarzuela porteña" de Ezequiel Soria. Durante cinco años trabajó sin cobrar sueldo y tan sólo cuando por casualidad debió reemplazar de apuro al protagonista de "Caín", de García Velloso, empezaron a pagarle sesenta pesos por mes.
Se inició en el teatro en 1903 en el teatro Comedia de Buenos Aires con la compañía del gran actor Jerónimo Podestá. Formó su propia compañía a la que se integraron Francisco Ducasse, José González Castillo, Miguel Ligero Rodríguez, Héctor Quiroga, Carlos Morganti entre otros con los cuales había interpretado sainetes como, por ejemplo, El camarín de Bermúdez de Roberto Cayol en el teatro Moderno en junio de 1915.
Fue con Carlos Gardel al Brasil en 1915, fracasó y volvió sin dinero.
Formó la "Compañía Tradicionista Argentina" que con la dirección de José González Castillo representó en el teatro San Martín, a fines de 1915, Juan Moreira, Santos Vega y Martín Fierro con el aporte del dúo Gardel—Razzano y sus canciones y el mismo Alippi que escribió varios tangos.
En 1916 se le unió Enrique Muiño con el que forma la compañía Muiño-Alippi que se convertiría en uno de los rubros más importantes del teatro popular.
Entre las piezas que representaron pueden citarse los sainetes La taba del querer de Carlos Schaeffer Gallo en el teatro Nuevo durante la temporada de 1916, Las entrañas del lobo de Carlos De Paoli el 28 de enero de 1916, Los novios de Genoveva de Alberto Vacarezza en el teatro Nuevo el 10 de noviembre de 1916, El candidato del pueblo de José Antonio Saldías el 5 de julio de 1917 y Avanti Foot-ball club de Juan Fernando Camilo Darthés y Carlos Santiago Daniel el 22 de marzo de 1918.
En 1918 Elías Alippi, que tenía a su cargo la puesta en escena del sainete Los dientes del perro de José González Castillo y Alberto T. Weisbach tuvo la idea de presentar en escena un cabaret con la actuación en vivo de la mejor orquesta del momento, la de Roberto Firpo, ejecutando tangos y a propuesta de Gardel, de quien era muy amigo, incluyó el tango Mi noche triste de Samuel Castriota y Pascual Contursi para que lo cantara Manolita Poli, una actriz de 19 años, hija de padres zarzueleros. La pieza se estrenó el 20 de abril de 1918 en el teatro Esmeralda (llamado luego teatro Maipo), se mantuvo toda la temporada y fue repuesta al año siguiente. El factor principal de tal éxito fue la incorporación del tango a la pieza teatral y, en especial, el aplauso que el público brindó a Mi noche triste.
La compañía también representó el 26 de abril de 1918, Premios a la virtud de Ulises Favaro el 30 de 30 de julio de 1920, El testamento de Fausto de Miguel Escuder el 23 de diciembre de 1921, Pepita de oro de Roberto Cayol el 15 de mayo de 1924. También El debut de la piba de Roberto Cayol en 1916, Los bailes de la famosa de Roberto Cayol en 1917, Chacarita de Alberto Vacarezza en 1924, La familia de don Giacumín de Alberto Novión en 1924, entre otros.
Produjo muchas piezas, entre las cuales se cuentan El Indio Rubio; El Dolor Ajeno, con José de Lara; ¡Viva la República!, con Maroni y Sanromá; Hay que hacer algo por la revista con Maroni y Alberti; Mi mujer quiere casarse, El conventillo de las catorce provincias, El cantar de los tangos, La borrachera del tango, Tarantini y Cía., con Antonio Botta; Con esta... sí, Atención al fogonazo, Hasta el San Martín no para, con Pascual Contursi, Telones y Bambalinas y Del tango al Charleston.
Debutó en el cine mudo actuando en Tierra baja (1912) y Mariano Moreno y la Revolución de Mayo (1915). Ya en el cine sonoro o hizo en varias películas, entre ellas Cadetes de San Martín (1936), Viento Norte y Así es la vida. También en El mejor papá del mundo; Medio millón por una mujer, con Eva Franco y Callejón sin salida, con Maruja Gil Quesada.
En la película Se llamaba Carlos Gardel rodada en 1949 o sea después de la muerte de Alippi se insertaron escenas que había filmado el mismo.
En 1941 un grupo de artistas se reunía habitualmente en el café El Ateneo ubicado en Carlos Pellegrini y Cangallo (hoy Teniente General Juan D. Perón) de la ciudad de Buenos Aires que estaba desocupado, integrado por Enrique Muiño, Elías Alippi, Francisco Petrone y Ángel Magaña así como el director Lucas Demare.
Enrique Faustín (h), que trabajaba en una empresa cinematográfica, que también concurría a las reuniones trajo el proyecto de formar una productora que trabajara en cooperativa al estilo de los Artistas Unidos de los Estados Unidos y al ser concretada fundaron la misma el 26 de septiembre de 1941 con el nombre de Artistas Argentinos Asociados Sociedad Cinematográfica de Responsabilidad Limitada.
Proyectaron filmar La Guerra Gaucha en la cual Elías Alippi iba a actuar en el papel del capitán Del Carril pero como enfermó de cáncer y no estaba en condiciones de sobrevivir a las duras condiciones de la filmación sus compañeros, no queriendo reemplazarlo en vida, postergaron la filmación con una excusa y recién la hicieron luego de su muerte, ocurrida el 3 de mayo de 1942. En su homenaje en la ciudad de Buenos Aires lleva el nombre de “Elías Alippi” la plazoleta ubicada en Av. Estado de Israel, Lambaré y Guardia Vieja, así como una calle de la misma ciudad


jueves, 19 de enero de 2017

Edmundo Rivero

"Un día cayó en mis manos La Iliada, de Homero; me la leí de un tirón, como una novela de aventuras, y me gustó tanto que decidí trasladar algunos de sus pasajes a las sextinas criollas. Cuando le puse una música de milonga pampeana y se la canté a la barra de la esquina sentado en el cordón de la vereda, mi Homero se parecía terriblemente a José Hernández..."
Apoltronado en un mullido "bergére" de su casa de la calle Bulnes, Edmundo Rivero rememora su infancia en el barrio de Saavedra, mientras se repone de las efusividades recibidas durante su recital de la semana pasada en la sala del Teatro Payró, que convocó a multitudes fervorosas.
El 8 de junio de 1915, en Avellaneda, don Máximo Aníbal Rivero, un jefe ferroviario, escuchó por primera vez la voz ronca de su tercer vástago, Edmundo Leonel, pero no presintió que con el correr de los años habría de transformarse en el último gran intérprete del tango, una especie de puente entre las jóvenes generaciones y aquellas otras que conocieron el suburbio bravo y, tal vez, el mitológico Barrio de las Ranas.
Don Máximo y su mujer, Juana Duró, se marcharon a Moquehuá pocos meses después del nacimiento de Edmundo y regresaron a Buenos Aires cuando éste acababa de cumplir seis años. Por ese entonces la familia contaba con otros dos hijos: Aníbal y Eva.
"Como Belgrano —memora Rivero—, Saavedra en ese entonces era un lugar de veraneo." Por allí vivía también su tío Justo Duarte, un contador general de la Casa de Gobierno, aficionado a la música y al canto, cuyas tertulias reunían a poetas y cantantes. Otro tío materno, Ángel Duró, en cuanto Edmundo supo leer lo puso en contacto con la literatura: Almafuerte, Lugones, Espronceda, Núñez de Arce y, más tarde, Edgar Allan Poe.
"Cuando alargué mis pantalones —dice el cantor, mientras se acaricia su carota de mascarón de proa con una mano terrible—, ya era un consumado guitarrista y comenzaba a hacer mis incursiones por las incipientes radios de entonces," Las radios se llamaban Buenos Aires, Cultura, Brusa y Belgrano, los espacios a duras penas se vendían y los locutores cedían con generosidad los micrófonos a los jóvenes aficionados diciéndoles: "Muchachos, hagan lo que quieran". En retribución, los adolescentes recibían paquetes de cuerdas para sus guitarras u órdenes para retirar mercaderías en los comercios de los contados avisadores. En los comienzos de la década del 30, Rivero había formado un dúo con su hermana Eva y otro con su hermano Aníbal. Con la primera transmitían música popular por los micrófonos de Radio Cultura; con el segundo, interpretaban en guitarra música culta, "sobre todo española", a la hora del té en el Alvear Palace Hotel. Por la mañana, concurría al Conservatorio Nacional donde el maestro Marcelo Urizar le revelaba los secretos de Sor y Tárrega y, de paso, tomaba lecciones de canto. Pero Rivero todavía no era un intérprete sino, bajo su nombre de Leonel, un simple acompañante de Nelly Omar y Francisco Amor.
"La guitarra no me sirvió solamente para ganarme la vida —comenta—, sino que también fue una llave dorada que me abrió las puertas más increíbles." Una de ellas daba a los bajos fondos, a los cafetines y bares dudosos, frecuentados por gente brava, respetada y temida. Allí. aprendió Rivero los secretos del lunfardo, un idioma secreto que se sirve de palabras, gestos y ademanes. Y aclara: no hay que confundir el "lunfardo" con el reo". El "reo" es el idioma del hombre de barrio, del orillero honrado, con el que nombra las cosas de su oficio, sus diversiones. El lunfardo es la jerga del lancero, del escruchante, del punguista; un idioma subyacente que se construye a base de metáforas, por traslaciones llenas de imaginación.
"Pocos saben —pontifica Edmundo, con cierto orgullo académico— que la palabra «gayola», con la que se designa la cárcel, proviene del humilde gallo, símbolo de la policía, que todo agente lleva en su chapa." Después, se extiende en consideraciones sobre la morfología lunfarda, la incorporación de términos de otras germanías extranjeras, y la dinámica de la llamada "lengua verde". "Los términos viajan de un país a otro porque los «lunfas» viajan", sentencia. Y expone el caso de "rastacué", una palabra utilizada por Gardel en una de sus milongas, que no es sino el "rastaquouére" de los franceses, el "rastacueros" (arrastra cueros) con que el español denomina al fanfarrón venido a más. La palabra viajó a Francia de ida y vuelta, cambió su ortografía pero no su semántica. Y Rivero propone el estudio de otra semántica lunfarda: la de las señas y los signos. "Hasta ahora mucho se ha hablado del sentido, y evolución de las palabras 'lunfas' pero muy poco se ha dicho del lenguaje silencioso que se habla con las manos, y los ojos", observa, con un dejo de reproche. Y cuenta una anécdota; un día visitaba una cárcel ("siempre voy a cantar a los presidios") y se entretuvo conversando con un veterano del hampa que se quejaba del trato dado a los detenidos en las "leoneras", las celdas colectivas donde llegan a hacinarse hasta más de cien personas, cuando su capacidad es para cincuenta. "En ese instante pasó otro preso —recuerda el cantor— y el viejo «lunfa» farfulló: 'Dequerusa, la prensa'. Yo me pasé el dedo índice por la mejilla derecha y él me contestó 'Isolina'' Y traduce el diálogo: "Atención, que pasa un informante, un soplón; ¿Seguro? Sí, seguro".
El lenguaje de los signos también se basa en un juego de metáforas sobreentendidas: pasar el dorso de la mano por la mejilla es calificar a un tercero de "cafishio", de "cara limpia", o "cara afeitada", un elemento de pulcritud y aliño que distingue a los explotadores de mujeres. "Ropa tendida", es decir un desconocido peligroso, se expresa al recorrer lentamente la solapa con el pulgar y el índice (un extraño se interpone entre los dos interlocutores como la ropa tendida).
"Quizá, alguna vez, cuando quede vacante un sillón en la Academia del Lunfardo, si me eligen, voy a escribir una amplia comunicación acerca del lunfardo de los signos", promete el cantor. Ahora, en el libro que prepara sobre la fisiología de la voz y las técnicas de su emisión aplicadas al canto, ha agregado una tercera parte donde explica muchos giros y términos lunfardos empleados en las 24 canciones que ha grabado en ese dialecto. Pero no quiere decir mucho: "Es peligroso —aclara— porque a la gente del hampa no le gusta que develen sus claves." Y cuenta que varias veces recibió llamados telefónicos advirtiéndole el peligro que significa "avivar a los giles".
Aquí, interrumpe su disertación y prefiere volver a los recuerdos de sus primeros tiempos. "A veces —y entrecierra los ojitos perdidos sobre la vasta nariz—- nos entreteníamos con un amigo de Belgrano, Benjamín Achával, en llamar por teléfono, a un número elegido al azar, y si respondía una voz de mujer le dábamos una serenata." Una tarde, después de la canción, una voz de hombre le propuso a Rivero cantar con su conjunto: era Julio De Caro. "En lugar de levantar una mina me levanté una orquesta", se ríe el cantor, con ecos de gargarismo. Después de narrar sus andanzas con Julio y José De Caro, explica cómo, durante cinco años, se convirtió en un aplicado oficinista del Servicio Administrativo del Arsenal de Guerra, hasta que la tentación de la vida bohemia comenzó de nuevo a rondarlo: Emilio Karstulovic, ex corredor de autos y propietario de la radio La Voz del Aire y de la revista "Sintonía", le propuso un programa.
El día de su debut recibió una llamada telefónica de una admiradora que le dejó su número: era Carmen Duval, la mujer de Horacio Salgan, y lo invitaba a su casa porque su marido quería escucharlo. "La música de Salgan, sus orquestaciones, en esa época eran revolucionarias —comenta Rivero—, y yo tenía una voz de bajo, cosa inaudita en un tiempo donde todos los cantores de tango exhibían registro de tenor." Las audacias de Salgan y la voz de su cantor impidieron que el conjunto se afincara definitivamente en un local, y tuvieron que ambular por confiterías y cafetines. Casi siempre el dueño del local protestaba luego de la primera noche: "Lo que hace ese director no es tango y para colmo tiene un cantor enfermo del pecho". "A Salgan lo tomaban con la condición de que yo no cantara —se pone nostálgico Rivero—, pero él me defendía."
Por ese entonces las editoras de discos comenzaban a tener ventas masivas y el público terminó por doblegar el empecinamiento de los empresarios: todas las noches, cuando Edmundo cantaba en el Jardín de Flores, ya lo seguía una legión de fieles devotos. Precisamente, una noche de 1947, Aníbal Troilo le propuso ingresar a su orquesta. Allí permaneció hasta 1950.
1953, para Rivero, es el año de su despegue: giras por el interior, suculentos contratos en las radios y en la televisión. En 1959, viaja a Europa y actúa en Madrid durante siete meses. En 1965 forma parte de una embajada artística que recorre los Estados Unidos; hace dos años, visita todas las ciudades importantes de América latina; en enero descubre el Japón.
Cuando habla de las ciudades orientales, el entusiasmo lo multiplica en ademanes exagerados, casi amenazadores para quienes están al alcance de sus manoplas. "En el Japón —cuenta— hay una sociedad, la «Suivu Kai», cuya traducción es, aproximadamente, «La reunión de los miércoles». Sus filiales reúnen a veinte millones y se denominan «Los maniáticos del tango», «Corrientes y Esmeralda», «Los locos del compás», «Buenos Aires». Todas las semanas sus afiliados estudian castellano una hora, para poder comprender las letras de nuestras canciones, discuten sobre estilos porteños de interpretación y hacen fervorosas apologías de nuestros cantores, algo así como lo que, en escala menor, pasa en nuestro país con los fanáticos del jazz."
Para explicar tanto fervor por el tango, Rivero esboza una teoría: la cultura nipona está tan cargada de símbolos, que un arte sencillo y sentimental seduce a los japoneses. Después lanza un amargo reproche: "Si los gobiernos se dieran cuenta de que nuestra música es uno de los medios de penetración más fuertes en el extranjero, quizá nuestras relaciones exteriores se harían en el compás de 2 por 4". A fin de agradecer las abrumadoras atenciones recibidas en el País del Sol Naciente, Rivero acaba de componer un tango titulado "Arigató, Nipón, Arigató" (Gracias, Japón, Gracias), lleno de palabras japonesas.
Pero no sólo en el Extremo Oriente el tango provoca temblores populares; en Bogotá; la capital de Colombia, se inaugurará en breve la plaza Carlos Gardel, y Rivero está invitado. "No podré ir —comenta—, pero enviaré una cinta grabada." En cambio, aceptó la invitación del Embajador argentino en Washington, Alvaro Alsogaray: a partir del 13 de julio, Edmundo ofrecerá allí una serie de recitales.
Pero, a pesar de su popularidad, no cree tener una comunicación directa con su público. "El disco, la radio, la televisión, son formas intermedias. Las actuaciones en clubes nocturnos, en bailes, muchas veces no tienen la continuidad necesaria." Y predica la necesidad de que algunas salas teatrales conviertan en hábito la sana práctica del music-hall, a la manera del Palladium londinense.
Mientras esta práctica, iniciada por el Regina con María Elena Walsh, se vuelva una costumbre, Rivero se propone abrir un local en San Telmo: "Será una galería de arte, una librería y una sala pequeña para un auditorio reducido", anuncia. Pero se niega a servir bebidas y mucho menos comida, no por puritanismo, sino porque "cuando la gente bebe o come no tiene el recogimiento necesario para escuchar a los intérpretes. Es cierto, pero ¿quién se resistiría a oír con atención al último heredero de Bettinoti, de Ezeiza, de Villoldo, al postrer trovador de Buenos Aires?
PRIMERA PLANA
4 de junio de 1968

Sabina Olmos



Nacida como Rosa Herminia Gómez el 3 de febrero de 1916, desde niña se sintió atraída por el canto. En 1934 tuvo su primera oportunidad artística al debutar en radio entonando algunos temas muy populares de la época. Su voz dulce y sin altisonancias comenzó a atraer al público, y tres años después el director cinematográfico Manuel Romero, un determinante de su trayectoria, según ella lo confesó alguna vez, la convocó para un pequeño papel en "La rubia del camino". Con anterioridad ya se había acercado a la cámara con "El casamiento de Chichilo".
Sin estudios escénicos que sostuviesen su vocación, Sabina Olmos supo, no obstante, imponerse por la dulzura de su figura y por su energía para el trabajo.
En una década -la del treinta- en que el cine argentino necesitaba nuevos rostros, Sabina Olmos fue infaltable en los elencos de las más populares películas de ese momento. "Los apuros de Claudina", "La vida es un tango" y "Divorcio en Montevideo" la lanzaron a la popularidad masiva. El papel de Felicia en "Así es la vida", de Francisco Mugica, consolidó su prestigio y le valió un premio instituido por el Museo Municipal del Cine.
En la década del cuarenta, y ya con directores que supieron explotar más su temperamento, compuso criaturas más dramáticas y comprometidas, como la de "Historia de una noche", por la que logró el galardón de mejor intérprete de reparto, y dos films por los que fue considerada mejor actriz principal: "Albéniz" y "Tierra del Fuego".
Tan dúctil para el drama como para la comedia, Sabina Olmos, se distinguió en su extensa carrera cinematográfica, teatral y televisiva por ese rostro de permanente melancolía que le daba a sus personajes una pátina de dulzura y de enorme fuerza interior.
Casada con el cantante de tangos Charlo, la actriz retomó su camino de cancionista, y a mediados de los años cincuenta ambos realizaron exitosas giras por España y América latina.
Ante la caída del peronismo, el matrimonio debió vivir varios años en el extranjero, y en los sesenta retornaron a Buenos Aires, donde, con Charlo como productor, Sabina Olmos protagonizó "Pesadilla", un rotundo fracaso de taquilla.
A partir de ese momento Sabina Olmos debió secundar a figuras de menor trayectoria. Algunos trabajos teatrales y televisivos ("Bettina", "Intimidades de una cualquiera" y "Siempre es difícil volver a casa", su última aparición en la pantalla dirigida por Jorge Polaco, y un fugaz paso como organizadora de una galería de arte en Canal 11) no lograron hacer resurgir su nombre. Convocada por Rodolfo Graziano, la otrora refulgente estrella integró el elenco del Teatro de la Ribera, en el espectáculo "Hoy, ensayo, hoy".

viernes, 13 de enero de 2017

Murió Horacio Guarany

El cantante popular y compositor folclórico Horacio Guarany falleció esta madrugada en una clínica de la Ciudad de Buenos Aires, tras agravarse los problemas cardiovasculares que arrastraba desde hace tiempo. Tenía 91 años.
Con 57 discos solistas editados y una carrera musical que se remonta a 1957, Guarany fue a lo largo de décadas una de las voces folcklóricas centrales de la protesta obrera durante las sucesivas dictaduras. Hasta llegó a estar prohibido
La noticia fue confirmada por su representante Rubén López, quien en Twitter manifestó: "Con profundo dolor tengo que confirmar que nuestro maestro ha partido a otros festivales celestiales. Gracias Guara por todo".
Guarany, cuyo verdadero nombre era Eraclio Catalín Rodríguez, había nacido el 15 de mayo de 1925 en Las Garzas, provincia de Santa Fe. A lo largo de su carrera fue 15 veces Disco de Oro y una decena de Platino. En 2005 ganó un Premio Gardel y también fue distinguido con el premio Konex de Platino como el mayor cantante masculino del folcklore.
Se lo llamaba “El cantor del pueblo”. En la década de 1950 se afilió al Partido Comunista y desde entonces sufrió amenazas. En 1972 protagonizó la película “Si se calla el cantor”, la historia de un artista que era perseguido por sus canciones de protesta. Dos años después, la Triple A atentó contra su vida y logró que, finalmente, Guarany se exiliara en 1974.
“Si se calla el cantor”, junto con “La guerrillera”, “La villerita” y otras se convirtieron en clásicos de la música popular y folcklórica, y su trayectoria le valió el reconocimiento de artistas de todos los géneros a los largo de varias décadas.
Retornó al país en 1978 pero sus canciones fueron prohibidas por el entonces gobierno de facto. Un año más tarde explotó una bomba en su casa de la ciudad de Buenos Aires pero siguió viviendo en el país.
En 2014 habí­a protagonizado "El grito en la sangre", película basada en su novela gauchesca "Sapucay" que, dirigida por Fernando Musa, marcó su regreso a la pantalla grande tras casi 40 años de ausencia. Desde 1989 vivió en la localidad de Plumas Verdes, en el partido de Luján, donde será despedido por sus allegados.